Seguidores

sábado, enero 27, 2007

I believe!



Como amante de la paleoentomología y como cardiólogo diletante, es decir, como científico, siempre consideré el llamado fenómeno de las abducciones una patraña despreciable destinada a alimentar las esperanzas de pobres y no menos despreciables espíritus ávidos de respuestas provenientes de más allá del sistema solar. Incapaz de comprender la memez terrícola, no podía ni siquiera plantearme el comprender y, mucho menos, el investigar una supuesta memez sideral. Pues bien, hace cuatro días algo cambió mi visión sobre el fenómeno: George W. Bush mostró su preocupación por la tremenda situación ambiental del planeta y propuso una serie de (tímidas) medidas para paliarla. Soy consciente de que a cambio de una aprobación de fondos por parte del Congreso uno es capaz de decir cualquier cosa pero, en esta ocasión, advertí una sinceridad que, confieso, me aturdió. He intentado encontrar una explicación racional a este sorprendente cambio de postura por parte del peor presidente de la historia de los Estados Unidos y no la he hallado. De este modo, solamente puedo atribuir a una providencial intervención alienígena la transformación de Mr. Diablo. Sea como fuere, ¡gracias interestelares amigos! ¡os animamos a continuar con vuestra labor!
Al cuándo, cómo, dónde y por qué intentaremos dar respuesta próximamente.

No hay comentarios: