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jueves, abril 19, 2007

Para Stompanato

Sin pedirle al cielo que baje cuando quiera.
Derramándolo todo con generosidad y para siempre.
W. Whitman. Canto a mi mismo


Hoy celebro la risa alegre
Y la conciencia apacible
De habitar en la comarca.
Celebro los territorios conquistados
Con sangre, ahora
Bajo leyes bondadosas,
El olor a pan y el hogar limpio,
El tejido perdurable, el domingo.

Porque existen los desayunos sin final
Y la acción reposada, la charla indolente
Tras el café ya frío, los paseos sin destino.
Porque hay valles hermosos
Y montañas milenarias sin cima.
Porque es cielo y es azul.

Y no importa que existan tempestades sin retorno,
Ni almas atormentadas en los rincones, ni colores del atardecer
De Bulgaria que no puedo concebir,
Ni ausencias, ni angustia, ni dolor, ni muerte;
El sudor de no saber si mañana podrás
Aguantar tanta farsa.

Quien camina en la vertiginosa grieta de las cosas,
Quien desafía la prudencia, quien ve siempre más allá,
Quien enferma por una nostalgia que no quiere reconocer,
Quien grita implorando justicia al Dios caprichoso,
Quien vela en la noche taciturna, quien besa
La inocencia desposeída, quien lucha a diario contra
Su cobardía o contra su vanidad estúpida,
Quien da a dos manos
Y quien se pierde a sí mismo,
Eso son almas todavía pequeñas
Que una vez perdieron su mundo
Y no quieren esperar,
Que no pueden ver belleza bajo el polvo que se tambalea
Tras sus pasos,
En un camino que no debería haberles llevado
Hasta ahí,
Y barruntan tras el golpe
Y tartamudean
La grandeza
De no saber qué hacer,
Si dormir si el cielo lo permite
O ahogarte cuando el estómago
Se cierra como un fuelle
Y ojalá pudieras llorar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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