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domingo, mayo 27, 2007

Curiosità.

Michael J.Gelb nos invita a atrevernos a pensar como Leonardo Da Vinci. Estudioso de la vida y obra del Maestro, en su libro, Gelb, nos ofrece un sistema para afrontar, resolver y desarrollar cualquier situación, profesional o personal, por medio del pensamiento creativo y la integración efectiva de todos nuestros sentidos y capacidades, físicos y mentales. El objtivo último es crear un sistema propio de pensamiento y acción, un sistema transformador de nuestra entera existencia que nos lleve al ideal de hombre renancentista: mens sana in corpore sano. De la obra de Leonardo Da Vinci , principalmente de sus cuadernoes, extrae los 7 principios Da Vinci:

Curiosità

Dimostrazione

Sensazione

Sfumato

Arte / Scienza:

Corporalità:

Connessione

Como el propio Gelb explica en su libro: "Si ha leído hasta aquí, ya está aplicando el primero de los principios. La curiosità (tomarse la vida con una insaciable curiosidad, la búsqueda del aprendizaje continuo) es el primer paso porque el deseo de conocer, de aprender y de crecer es el alimento del conocimiento, la sabiduría y el descubrimiento.Si le interesa pensar por sí mismo y liberar su mente de hábitos estrechos y prejuicios, entonces está en el camino hacia el segundo principio: la dimostrazione (el compromiso de contrastar el conocimiento con la experiencia, la persistencia y la voluntad de aprender de los errores). En su búsqueda de la verdad, Da Vinci insistía en cuestionar los conocimientos convencionales. Usaba la palabra dimostrazione para expresar la importancia de aprender por uno mismo, a través de la experiencia práctica.Párese un momento y recuerde las veces que, el año pasado, se sintió más vivo. Es posible que en ese momento sus sentidos se intensificaran. Nuestro tercer principio, la sensazione, se centra en agudizar los sentidos conscientemente. Leonardo creía que una conciencia sensorial refinada era la clave para enriquecer la experiencia.Cuando agudice sus sentidos, adéntrese en las profundidades de la experiencia y despierte su capacidad de cuestionamiento más infantil; encontrará cada vez más incertidumbre y ambigüedad. La «duda permanente» es el rasgo más distintivo de la gente creativa, y probablemente Leonardo tenía más de ese rasgo de lo que nadie haya tenido nunca. El principio número cuatro, sfumato (el deseo de abrazar la ambigüedad, la paradoja, la incertidumbre), nos ayuda a sentirnos más cómodos ante lo desconocido, a ser amigos de la paradoja.Para que el equilibrio y la creatividad puedan emerger de la incertidumbre, es necesario el principio número cinco, arte / scienza, el desarrollo del equilibrio entre la ciencia y el arte, entre la lógica y la imaginación. «El cerebro íntegro» en acción o como lo llamamos actualmente: pensamiento «a cerebro completo». No obstante, Da Vinci creía que el equilibrio traspasaba las fronteras de la mente. No se cansaba de afirmar y demostrar la importancia del sexto principio: la corporalità, el cultivo de la gracia, lo ambidiestro, la salud, el equilibrio entre el cuerpo y la mente. Y si le parecen importantes los modelos, las relaciones, las conexiones y los sistemas (si ansía comprender cómo puede integrar sus sueños, sus éxitos, sus valores y las más altas aspiraciones en su vida cotidiana), es que está aplicando el principio número siete: la connessione, que los agrupa en sí mismo a todos."

No hay tiempo que perder. Empezaremos por aplicar en nuestra vida el primer principio La Curiosità. Para ello haremos como el Maestro, nos pertrecharemos de un cuaderno y una pluma y sin más dilación escribiremos en él las cien (100) primeras preguntas que nos vengan a la mente. Si (100). No nos interesan las respuestas. Sólo preguntas. ¿
Porqué vuelan los pajaros?, ¿qué será de mi hijo cuando yo muera?, ¿quién eligió el color de la cocina?. No importa la calidad, ni el ingenio, sino la cantidad y la celeridad. Hay que ponerse en modo de escritura automática (no hace falta escribir con las dos manos a la vez en cuadernos distintos cómo hacía Leonardo) y suspender todo juicio y crítica. No os preocupéis, en el próximo cápitulo veremos cómo del caos emerge un ordén.

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