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sábado, mayo 19, 2007

J. C. Friedrich Hölderlin

Sé que es en vano, dioses de la muerte,
suplicar o rebelarse cuando vosotros
atrapáis al hombre y lo encadenáis, vencido,
o cuando lo abatís en la noche borrascosa.
pero de nada vale tampoco soportar
vuestras embestidas temblando en el destierro
ni sonreír cuando escucho
este canto vuestro severo y lapidario:
Es preciso que olvides tu dicha efímera
olvídala y adormécete en silencio.
Sin embargo en mi pecho algo suspira esperanzado.
A esta pena no has podido acostumbrarte
y entonces sueñas en tu férrea somnolencia.
No es para mí tiempo de fiesta; sin embargo
quisiera adornarme con flores los cabellos.
¿No estoy solo acaso? Pero algo amable,
debe desde lejos llegar junto a mí,
y debo reír, y asombrarme
de cuánta dicha encuentro
aún en medio del dolor.

[Lamentaciones de Menón por Diótima, II, 1770]

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