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lunes, octubre 08, 2007

José F. Gómez-Ferrer

Conocí a este tío en una boda. No es broma. Me quedé con su cara y con su nombre porque me reí tanto con él que dos fines de semana después le pedí al amigo del amigo que organizara una cena en la que estuviera presente, sólo por diversión. Y no falló. Estuvo como en la boda. Un huracán. Es verdad que algunos chistes se repetían, pero hasta eso tenía gracia, joder. En un impás me dijo que trabajaba en un banco, y no me lo podía creer. Números, cuentas, jeringar a la gente? Pero rectificó en seguida: "este mundo no es para mí, dijo mientras señalaba el pub atestado, ves: todo flores marchitas". Fue como si me lo dijera Bratt Pitt en el Club de la lucha. No me ha extrañado encontrar esta noticia. Hay almas que no pueden sobrevivir en el mundo euribor.

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