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lunes, diciembre 03, 2007

El cuaderno azul (19)

La seguridad de saber lo que está bien y no hacerlo; lo que está mal y hacerlo. El tedio por los mandamientos modernos del pensamiento único: esa falta de graduación entre el buen rollo y la apertura frívola y el taciturno impaciente.

Releyendo poemas no puedo dejar de tachar versos, casi anulando aquellos de los que estaba más contento.

Imaginar un hombre que pierde todo tras un desgraciado divorcio y se encuentra sólo. La absoluta indiferencia para luchar. Qué el lo que comienza a considerar valioso, qué comienza a descartar de sus antiguos hábitos: los que tenían como finalidad el placer o la seguridad.


Aunque jugué

Nunca mnaché

Mi sangre con tierra

Verde oscura,

La venganza se obstina

En perpetrarse por sí misma.

Yo no puedo impedir

A la hoja caída

Filtre por sus nervios

La luz que le condena,

yo la recojo y la bebo

una tras otra

por el camino

sobre el rastro falso.

Qué significa tener un temple contemplativo? Tener una forma de vida cuyo cerebro es sustraído de sus condiciones normales debido a motivos supra-pragmáticos? Cuando esa actividad se inicia y prolonga voluntariamente, y cuando se es capaz de provocarla en los demás, cuando se consigue que los interlocutores piensen lo mismo que el iluminado, se podría decir que alrededor de esa persona el mundo brilla y los que no acaban de entender del todo lo que se dice, lo notan también de alguna manera.

La arriesgada seguridad del que hace oración: del que habla –hablar es confiar palabras, con Dios (Otra vez "el violinista en el tejado" a diferencia del que le habla a un muerto).

Hacer caso a una tontería que al sentido común. Porque este último es un caldo de cultivo de nudos de categoría superior (llevan anudándolos siglos). Pero las tonterías pueden ser un atajo que me propone la naturaleza del concepto para deshacerlo. El rompecabezas del sensus communis.

El buen sofista –nuestros políticos- se preparan sus entrevistas con el modelo estímulo-respuesta: tienen la respuesta A` para la pregunta A, la B`para B, y así sucesivamente, y de igual modo hacen con los enfrentamientos cara a cara.

Leo: “así como una mujer preñada apareja la cuna, los pañales y las mantillas y asimismo un ama para la criatura que espera, aunque tal aún no esté en el mundo; así también nuestro Señor, habiéndote concebido en su bondad, y pretendiendo sacarte a la luz del mundo para tu salvación, y hacerte hijo suyo, prepara sobre el árbol de la cruz todo lo que era necesario para tu buena dicha” (S. Francisco de Sales, Introducción a la vida devota, XIII, p. 362) y me pregunto si los cristianos saben de la validez o la existencia de pasajes como este.

Les mando poemas como castigos y he decidido conservar uno que me han leído hoy que me ha emocionado: “Sé que de tu saber, / es lo mejor que de ti puedo llegar / a conocer y creo adivinar / sin conocerte, / que amas la palabra escrita; / la palabra culpable, certera y consciente / y que ella te tiene atrapado / en todas sus formas imposibles, pero tú / como yo, como todos, escapas / alguna tarde y / sueñas con ser amado como las nubes, / amado por todos los vientos.”

Despertó con tres versos grabados en su memoria de algún autor inglés que no reconocía: “I with mournful tread, / walk the deck my captain lies, / fallen cold and dead”. Lo tradujo y nada parecía tener sentido: "Con los tristes caminos, / sobre mi cubierta ando mi capitán miente, / caído, frío y muerto". Se volvió a dormir.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

De igual modo que él, tras despertar, tradujo los versos del autor inglés que tenía grabados en su memoria, y al no encontrarle sentido se volvió a dormir; he de decirte Peter que no le encuentro sentido a “El cuaderno azul (19)”.

Tengo la impresión de que has escrito un torrente de ideas surgido de repente, sin pensar en ordenarlas para el lector, sólo para ti; pero, entonces ¿por qué publicarlas?

Quiero entenderlo pero no puedo, sólo puedo sentir tristeza, confusión y cierta insatisfacción tras su lectura.

No puedo negar su belleza literaria por mi falta de criterio sobre este arte, pero ¿no te tomas demasiadas licencias?

Peter von Weiss dijo...

Siento mucho que no te haya gustado. El estilo de los aforismos debería ser breve y esclarecedor, no producir confusión. Lo único que me tranquiliza -ojala a ti- es que están escritos hace 15 años y en ocasiones tampoco se yo lo que intentaba decir.