[N. del A: Estas páginas fueron escritas a finales del año 97 y principios del 98 en un pueblo del pre-Pirineo leridense]1. No me da pánico el capricho de una subjetividad absoluta –como si de su voluntad se crearan las leyes supremas o el destino oculto de cada uno- sino el abismo de la propia locura, experimentada como un límite. No tengo idea de qué pueda ser una subjetividad que se recoge a sí misma sin resquicio, en cambio sí me parece asomarme a una sea excéntrica respecto de ella misma: que se ha perdido inexorablemente y de vez en cuando ve las cosas del revés y cree que encajan. Hölderlin al final de su vida.
2. Paco Umbral: una noticia, una metáfora y una idea reflexiva. Un hacedor del mismo tejido de palabras.
3. Qué hace uno cuando no tiene nada que decir. Apuntarse a algún bando y adquirir un sentido trágico de la vida de los demás que es veladamente el suyo.
4. En un momento de su vida comprendió que hasta ese momento se lo había perdido "todo"
5. El miedo es un afecto fantasmagórico. Nos da más miedo la impresión producida por el objeto que el objeto. Por eso es una pasión que organiza las conductas mayoritariamente: porque se evita el miedo por el recuerdo del miedo y como, en el fondo, se sabe que desconocemos sus causas (puesto que el miedo es, sorprendente, nuevo) querer evitarlo es como dar palos de ciego.
6. Lo que debe censurarse de un filósofo: su falta de pasión por la verdad; su pasión por discutir descontrolada; su desorientación tras haber recorrido las aceras enturbiando la visión; que cite como elemento de autoridad un autor famoso; que cite como elemento de autoridad las impresiones que le han producido algunos argumentos o libros; que tenga una estética determinada por razones teóricas; que hable mucho de sí mismo; que sea cínico y nunca desvele el conocimiento oculto que le hace ser cínico; que muestre signos de auto-corroboración (eso ya lo sabía, no me extraña); que corte a la otra persona cuando hable con ella o que hable inmediatamente; que tenga prisa.
7. Platón descubrió que la verdad tenía que ver con el ascetismo. El no templado, el que se deja dominar por sus pasiones, no puede ver la verdad porque ama más el placer que el estado virginal de las cosas, digamos que anda probando las cosas. Platón no podría concebir que se pudiera ser dominado por el cuerpo y confesar la verdad. La verdad suele ser lo que no nos conviene, lo que no creemos que nos convenga, lo desagradable. Por eso insistió tanto en hacer válida una inclinación, una pasión, del alma por la belleza que no esclavizara al cuerpo; y, sin embargo, cuántas veces he visto ese tipo de pasiones por la verdad que empequeñecen el alma, que hacen de inteligencias válidas, fanáticos a sueldo.
8. La actitud del que quisiera destilar lo acontecido en forma de sentimiento y conservarlo en un continuo presente. No es más que una forma de negarle la posesión de uno mismo a la belleza.
9. Cuando noto que se me pide es firmeza, lo único que puedo ofrecer es la duda o incertidumbre. Y si se me pide que lo haga porque conviene a las circunstancias una hondonada de desconfianza se apodera de mí mismo.
10. Quien mantiene la cabeza fría ante los tumultos del sentimiento, tarde o temprano es arrollado irracionalmente por una ligera llovizna que ha podido con el margen de presión necesario para destruir la presa.
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