Cuando se habla de
Pero su ceguera no llega hasta aquí. Leo en un artículo de Innerarity que el universalismo al que debe confiarse los derechos humanos es “una aspiración inalcanzable de todos, no una propiedad de algunos, un horizonte que hemos de construir entre todos y que nadie administra privilegiadamente”. Y en seguida me viene a la mente aquella escena de Syriana en la que un ex-agente de
Todavía se puede llegar más lejos si leemos el artículo Europa y el mundo: allí se nos asegura que Europa nos permite superar la ficción que se puede construir una sociedad sin la idea de estado (sic) y sin la necesidad de ideal patriótico (sic). De hecho este modelo puede servir como plantilla para la idea tan esperada de una solidaridad transnacional civilizatoria cosmopolita. Me temo que tanto optimismo es sospechoso. En primer lugar porque el modelo Europeo es estrictamente estatal y porque la ideología dentro del parlamento no hace más que reeditar las ideologías nacionales: la misma Europa de los pueblos a la que pertenece el PNV es profundamente patriótica si ha de responder con respecto a su territoriedad (el propio Gobierno Vasco no es más que una reduplicación que el concepto de nación en miniatura).
Pero aún a sabiendas de utilizar un chiste inglés que el propio Innerarity utiliza si alguien me preguntara “cómo se va hacia una Europa de los pueblos?” le respondería, yo que usted no saldría de aquí.
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