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martes, enero 29, 2008

UN PALPITO EURO-ESCEPTICO

Cuando se habla de la Europa de los pueblos y a favor de cosmopolitismo con una fuerza desmesurada el intelectual aminora su paso; él también está a favor de la unión de las naciones de una república de repúblicas y de la paz de los pueblos, tal como fue pensada por Kant al inicio de la revolución del nuevo régimen; pero poco le hubiera gustado al terco prusiano que se denominara caballo de Troya a nuestra constitución, haciendo alusión a la conquista de la noble ciudad por la noche y a hurtadillas de la inexpugnable ciudad perpetrada por el glorioso Aquiles, como si los muros de nuestra Europa fueran a ser atravesados poco a poco por extranjeros y fuera a ser dominada en un futuro próximo por extraños y bárbaros. Desde luego que a la Europa de los pueblos, la cosmopolita, tal amenaza no debería molestar lo más mínimo y si lo hace habrá que entender que una de las dos sentencias es falsas, quod erat demonstrandum.

Pero su ceguera no llega hasta aquí. Leo en un artículo de Innerarity que el universalismo al que debe confiarse los derechos humanos es “una aspiración inalcanzable de todos, no una propiedad de algunos, un horizonte que hemos de construir entre todos y que nadie administra privilegiadamente”. Y en seguida me viene a la mente aquella escena de Syriana en la que un ex-agente de la CIA explica al observador protagonista el valor ético del soborno. La Europa de los pueblos y el cosmopolitismo deberían entender, para serlo, que los vigilantes del mundo poseen necesidades petrolíferas y que curiosamente tales necesidades circunscriben la vigilancia del orbe.

Todavía se puede llegar más lejos si leemos el artículo Europa y el mundo: allí se nos asegura que Europa nos permite superar la ficción que se puede construir una sociedad sin la idea de estado (sic) y sin la necesidad de ideal patriótico (sic). De hecho este modelo puede servir como plantilla para la idea tan esperada de una solidaridad transnacional civilizatoria cosmopolita. Me temo que tanto optimismo es sospechoso. En primer lugar porque el modelo Europeo es estrictamente estatal y porque la ideología dentro del parlamento no hace más que reeditar las ideologías nacionales: la misma Europa de los pueblos a la que pertenece el PNV es profundamente patriótica si ha de responder con respecto a su territoriedad (el propio Gobierno Vasco no es más que una reduplicación que el concepto de nación en miniatura).

Pero aún a sabiendas de utilizar un chiste inglés que el propio Innerarity utiliza si alguien me preguntara “cómo se va hacia una Europa de los pueblos?” le respondería, yo que usted no saldría de aquí.

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