Quien escribe poesía quiere olvidar su aburrida cadencia para dejarse llevar o para encontrar otra que no pertenezca a su dominio verbal.
Feliz es sólo el hombre bien templado, Que del hoy se hace dueño indiscutido, Que al mañana increparle puede osado: «Extrema tu rigor, que hoy he vivido»
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domingo, febrero 24, 2008
El cuaderno espiral (17)
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