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sábado, febrero 16, 2008

El cuaderno espiral (9)

Que la palabra es la mediación humana significa que nuestra existencia es nuestro relato y el que nos hacen aquellos que reconocemos.

El hombre no vulgar es el que ve el brillo en lo vulgar, y lo vulgar es lo extraordinario intencionado.

No podemos esperar más que damos, pues una verdadera donación siempre es gratuita y recibida como tal.

Nos medimos en los demás: esa es la genialidad del don de gentes, un cierto dominio sobre el reconocimiento del otro, como absorber lo bueno del otro y hacerlo brillar en uno mismo.

El humanista dona sentidos de orientación, mapas del presente, y también de sus propias perplejidades. Pero no tiene ningún mérito, porque no podría vivir sin salir por senderos intransitados y sobre todos no podría vivir sin contárselo a los demás.

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