
Gracias al cielo que ya ha acabado esta fantochada de las celebraciones del Dos de mayo . Gracias también a los héroes que se levantaron contra el franchute; gracias por ser, en última instancia, los que propiciaron el regreso del Absolutismo; gracias por detener el tsunami liberal que eran, en última instancia, las campañas napoleónicas. Parafraseando a un contemporáneo e ilustre liberal, Bart Simpson, gracias por nada.
Y ahora, aprovechemos para entonar con trémula voz, el que tendría que haber sido, de no ser por la ceguera reaccionaria y el crudo invierno ruso, el himno de la Gran Europa unida, sueño incumplido de nuestro Emperador.
Un humilde afrancesado.
Allons enfants de la Patrie,
Le jour de glorie est arrivé!
Contre nous de la tyrannie,
L'étendard sanglant est levé,
Entendez-vous dans les campagnes,
Mugir ces féroces soldats?
Ils viennent jusque dans nos bras,
Égorger nos fils, nos compagnes!
Aux armes, citoyens,
Formez vos bataillons,
Marchons, marchons,
Qu'un sang impur
Abreuve nos sillons!
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