
Obnubilados por la impecable BS de Letters from Iwo Jima, no advertimos en su día el valor de la extraordinaria melodía compuesta por el mismísimo Clint Eastwood para Flags of our fathers. Enmendemos el error, amigos: pulsemos play, cerremos los ojos y entremos en un dulce trance de un minuto y cincuenta y seis segundos.
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