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martes, mayo 26, 2009

Cosmogonía de Silmarillion (2)

Aunque cronólogicamente posterior Quenta de los Silmarils desvela el tema del que trata el Señor de los anillos, "Quizá, dice en el tratado de los hombres, el hado póstumo de los Hombres no esté en manos de los Valar, así como no todo estuvo previsto en la música de los Ainur". Hado póstumo o fatal destino los tres tomos son un tratado sobre la muerte y sobre la esperanza. Así en el Quenta de Beren y Lúthien se nos dice que "ella volvería entonces a ser mortal, y estaría sometida a una segunda muerte, lo mismo que él; y antes de no mucho abandonaría el mundo para siempre, y su belleza no sería más que un recuerdo en el canto". La belleza de los inmortales es sacrificada por el transcurrir del tiempo caduco y ese carácter efímero hace de los hombres los seres idóneos que heredarán la tierra media, aunque en la Caída de Númenor puedan preguntar "¿Por qué los Señores de Occidente difrutan de una paz imperecedera, mientras que nosotros tenemos que morir, abandonando nuestros hogares y todo cuanto hemos hecho?". Un ser que paladea la inmortalidad y se sabe efímero y aniquilable puede desesperar. El mismo libro nos consuela asegurando que "Ilúvatar puso en vuestros corazones el amor a Arda, y él no siembra sin propósito. No obstante, muchas edades de hombres no nacidos pueden transcurrir antes de que ese propósito sea dado a conocer; y a nosotros os será revelado y no a los Valar". Es el no darse de una vez por todas sino en el transcurso donde se juegan el destino lo que hace afirmar a Marwen compadecer a una especie así. "Porque si en verdad este es, como dicen los Eldar, el don que Ilúvatar concede a los hombres, es un verdad un don amargo". Y lo que le hace responder a Aragorn: "Así parece, pero no nos dejemos abatir en la prueba final, nosotros que otrora renunciamos a la sombra y al Anillo. Con tristeza nos separamos, mas no con desesperación. ¡Mira! No estamos sujetos para siempre a los confines del mundo, y al otro lado hay algo más que recuerdos. ¡Adiós" (Apéndice, Marwen y Aragorn).

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