Segundo Acto (nudo): Johnny Stompanato
Johnny, con un aire marcial, tiene un magnifico aspecto. Con un cuerpo atlético, a sus veinticuatro años, mide un metro setenta y seis, pesa sesenta y cinco kilos, y lleva la cabeza totalmente afeitada. Viste traje oscuro y una camisa blanca, sin corbata. Es un traje de los que venden en los grandes almacenes, de los que puede pagarse un poli, pero le sienta tan bien, que parece hecho a medida. A su lado, Weis, uno ochenta, noventa y muchos kilos, con su traje beige y camisa verde de lycra arrugados, la cara abotagada por el alcohol y su abundante cabellera castaña totalmente despeinada, parece lo que es: un cuarentón que duerme vestido en el sofá. Weis estudia a su nuevo compañero.
- ¿Has estado en los marines, eh?.- le pregunta.
- Si señor..- contesta Stompanato,
- Eh, Eh, no me llames señor ni pollas por el estilo. Llámame Weis. ¿Sabes?, todo el mundo me llama Weis, no tengo ningún jodido apodo, porque si tu dices Weis en el este de Los Ángeles, todo el mundo sabe que estas hablando de mí. ¿Lo entiendes?. -
Weis se ha puesto de pie, y esta cogiendo el móvil y las llaves de encima el escritorio y los guarda en los bolsillos de la americana.
- "Casi todos los polis tienen un mote. A tus antecesores, les llamaba caraculo, pero tu pareces un buen tío, un marine, semper fi, yo también fui marine, ¿sabes?
Sí..Weis me lo dijeron .-le contesta Johnny,
¿Has estado en Irak?-
Sí, volví hace seis meses.-
Y qué, ¿todo una mierda eh?..eso de Irak, una pandilla de cabrones ¿no?. -
Sí, supongo que es un buen resumen de la situación,- le contesta Stompanato, pero sí ha intentado ser irónico, Weis parece no haberlo captado.
"Yo también estuve en el Golfo, en el 91.. Una mierda, no pegue ni un tiro… Te llamaré Johnny,..eres un tío, has luchado por el jodido país. Vámonos a comer algo y luego nos iremos a trincar algunos malos, eh?,- y sin esperar respuesta se encamina hacia el ascensor.
Ya en el coche, le dice a Johnny que primero irán hasta Ingwood dónde tiene que visitar a un tipo, un cabrón que está jodiendo a un amigo suyo. Mientras conducen a través de la autopista de San Pedro, Weis cuenta que el cabrón al que van a visitar es un fotógrafo. Uno de esos que hacen fotos en los clubs por las noches y luego las publican en internet. Le ha hecho unas fotos a un amigo suyo en compañía de una señorita, que no era su esposa, y ahora pretende chantajearle. "Entramos, le asustamos y nos vamos". Weis ha puesto un CD de Miles Davis, “Live at Trobadour” grabado en Los Ángeles en enero del 75. La música suena a todo volumen. Weis esquiva los vehículos, cambiando precipitadamente de uno a otro carril. Habla incesantemente y va contando a su nuevo compañero que delitos se han cometido en cada esquina, quién manda en cada barrio, dónde detuvo a unos negratas, dónde le reventó la cara a un chulo, en que restaurante sirven las mejores costillas de la ciudad. Johnny intenta contestarle y seguir una conversación, pero pronto descubre que es inútil y se limita a asentir con la cabeza. Tras media hora en la estatal 110 luchando con el tráfico del mediodía se detienen en La Brea Avenue frente a una pequeña tienda de fotografía. En el escaparate hay retratos de novios y bebés . Johnny va a bajarse del coche, pero Weis le detiene, sube aún más el volumen del CD y le dice,
- ahora, escucha, ahora, es Jimmy Cobb el mejor batería de principios de los setenta. -
Tras unos interminables minutos de atronador sólo de batería, Weis apaga súbitamente el transistor y sale enérgicamente del vehículo y en una exhalación entra en el estudio de fotografía. Johnny le sigue a la carrera y entra tras Weis. Sobre la puerta un rótulo anuncia: Ángel David. Fotografía Artística.
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