1
Docenas de veces
adivino atrás,
Constelaciones de espumas,
Me quedo con tesoros
Todavía envueltos
Que nunca abro.
Docenas de veces
Miro con desaliento el hoy
Y echo a correr
Con demasiada lentitud
O inclinado en círculo
Hasta encontrármelo.
No sé por dónde ando,
No sé hasta dónde
No sé,
Supe ayer,
Estoy seguro que no sabré
Mañana,
Si el reverso es el futuro
Si el pasado sigue vivo.
2
Que todo forma parte
De la vida,
Te dicen
Sonriendo con un resto
De malicia,
No saben que
No escojo,
No escogeré,
Más que nunca
Me empujarán,
Jugarán con las
Partes rotas de mi alma,
¿por qué creemos
Que los juegos
Acaban,
Tienen fin?
3
Imposible poner el mundo en duda: se ve
Y como es irrevocable
No puede entenderse, y ese mero hecho es mortal.
G. OPPEN
Algo te dice
Que no avanzas
Sino en retroceso
Y en círculos
Que lo profundo
Te repele,
Y cuando algún
Viento te eleva,
Gratuito,
No puedes retener
La presa,
Con las manos vacías
Vuelves
Arrastrando sombríos
Tus pies
Sobre tierra mojada.
4
Y dediqué mi corazón a conocer la
Sabiduría, y entender las locuras
Y desvaríos…
ECLESIASTÉS
No puedo imaginar
Ternura
Y sé que existe
Aún más
Cuando veo
En la intemperie
Entre matorrales
Que borran el
Camino.
No puedo imaginar
Luz
Y sé que existe
Cuando parpadeo
O me doy
La vuelta.
No sé quién puede
Aplacar
A Dionisos en
Un corazón roto.
Yo me descalzo.
5
Las horas iguales
Que vuelven puntuales
Dejan asomarse:
La raíz de la locura,
La fuente de
La discordia
Que te anuda
Y desordena,
Te hacen aborrecer
Las estrellas
Pues brillan por sí
Mismas
Y ya se han dado
Sin rastro
Más que
Mis ojos clavados
En el asfalto.
6
POEMA DE LOS DONES 2009
Gracias le doy al rostro innombrable
Por lo que ha quedado,
Por las ruinas
De aquel paraíso
Después de la gran tormenta,
Por los despertares inocuos.
Por
Atravesando el verano
En busca de esos labios,
Por el Budha
Y el tiempo perdido
Al lado de quienes
Ya sabes,
Por el hastío del
Atardecer de la pasada
Primavera
Con la que Bru hizo
Algo hermoso,
Por el Karmiña
Y las aventuras
Que el viento ha deparado,
Por los efectos licenciosos
Que descubrieron algo bueno
Por fin a las puertas
De la casa de A.,
Por el pánico que
Se me cuela entre
Las horas
De un horario estúpido,
Porque casi ningún beso
Me ha llegado dentro,
Por los días
Hora a hora
En el claustro imaginado,
Por la ternura
Que he perdido
Por sueños blancos,
Por el librito
De Lisieux,
Por Shopenhauer,
Por la sonrisa de D.,
Por los pasos y su eco:
Por la prisa de M.,
Por esa manía
De mirar del revés
Que me impide verte
En lo inacabado,
Como en este poema.
7
Con Harper apreciamos
Que detrás de lo banal
Está lo extraño
Y quien no renuncia,
Huya o se escandalice
De él,
Encontrará
Agua con pliegues
Que desbordan
Ternura.
8
No cuentes con tu pasado.
Él te hará volver
Al aguacero
De una cinta
Sin fin.
9
El entusiasmo
Es siempre tu presa,
Quieres apropiarte de él,
Pero olvidas
Que tus alas
Pesan por sí mismas,
Sólo un torbellino
De un soplo
Divino o de lo alto
Se apoderarán de ti.
10
Cuanto más quieras
Apresar
Más se escaparán.
¿No puedes
Quedarte a la espera
Y asombrarte
De lo geometría
Del vuelo
De las golondrinas?
11
No necesitas
Empolvar
El paisaje.
Cuántos se te
Han dado
Mientras querías
Seguir viendo,
Ciego,
Un alma congelada
Que teme
Derretirse.
Mira, cuando
Eso sucede,
Otro yo emerge
Del ritmo sagrado.
12
Podría ser
Casi con lineal
Seguridad
Que tu locura
Solapada
No viviera sola
Que alguien
la traspasó
que no tengas
más que
pensarlo,
tu desvarío
un misterio,
tu pánico
un camino.
Esas quejas
Nublando
Su oscuridad.
13
No necesitarás esfuerzos
Que se prolonguen más
De 38 segundos.
Y en ese tiempo
Puedes abandonar tu
Cuerpo, tus deseos y
Tu alma
A aquel
Que alivia a los
Cansados y agobiados
Porque es manso,
Humilde de corazón.
14
Hoy has despertado
Con los pájaros.
Te sentaste con
esa explosión,
esas completudes
dosificadas.
15
REGLA PNEMOTÉCNICA DEL CORAZÓN
Dale importancia a
Lo que no la tiene.
Quítales peso a lo
Que te preocupa.
Espera al instante,
No mires a los lados,
Es el primer escalón
Piensa
Es el primer escalón
De una escalera
A la que no puedes
Subir,
En lo alto
Verás que no podías
Y, sin embargo,
Ahí estás,
No mires hacia abajo.
16
Querubín y supremo señor es nuestro espíritu.
No habita en nosotros, tiene su sede en las altas estrellas
Y nos deja tremendamente huérfanos:
Pero es fuego escondido en lo más íntimo de nuestro ser
-así presentía yo cuando hallé el sueño-
Y habla con los fuegos de aquella lejanía
Y vive en mí como yo en su mano.
HOFMANNSTHAL
Ese fuego no demanda
Conductas intachables.
Ese fuego celoso
Exige el lugar central
Y cuántas veces
Ha sido ignorado
Y con más celo vuelve
A requerirte.
17
La vida es tu navío
Y no tu morada.
TERESA DE LISIEUX
Como si en lo efímero
Se escondiera la eternidad,
Como si la eternidad
Asomara en lo efímero,
Centrado en lo excéntrico
Dejándose caer
La corriente
Y los vientos que
Soplan en tu cerebro
Te harán caer
De pie
En movimiento.
18
¿Cómo no iba
A dejarme caer
Si en el fondo
Yace la locura
Que apenas
He vislumbrado?
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