Dame, Señor, un corazón puro y un nuevo y sólido espíritu.
PSALMO 51, 12
PSALMO 51, 12
Quale ochio al mundo mai puó star di paro.
Al limpido et ardente ochio yuo nero?
È qui che l'esser mio safissa intero,
Ochio all'anir soave, all'ira fiero...
Qual' altro al mondo può star di paso
All'ochio tuo vero?
[Qué ojos en el mundo pueden compararse
con tus límpidos y ardientes ojos negros?
Son estos los ojos en los que tengo fijo todo mi ser.
Ojos suaves para el amor, fieros para la ira...
¿Qué otros en el mundo puede compararse
con tus ojos negros?
[Puccini, TOSCA I]
"Sólo permanecen los recuerdos en los cuales he sido amable -solícito- con los problemas de los demás, y aquellos problemas a los que me he enfrentado con microbatallas."
"Quien vive demasiado, muere vivo. Al avanzar en la vida, dejamos tres o cuatro imágenes de nosotros mismos, diferentes entre sí: las vemos a través de las nieblas del pasado, como retratos de nuestras diversas edades" [CHATEAUBRIAND, Autobiografía, citado por Auster en el Libro de las ilusiones]
Al limpido et ardente ochio yuo nero?
È qui che l'esser mio safissa intero,
Ochio all'anir soave, all'ira fiero...
Qual' altro al mondo può star di paso
All'ochio tuo vero?
[Qué ojos en el mundo pueden compararse
con tus límpidos y ardientes ojos negros?
Son estos los ojos en los que tengo fijo todo mi ser.
Ojos suaves para el amor, fieros para la ira...
¿Qué otros en el mundo puede compararse
con tus ojos negros?
[Puccini, TOSCA I]
"Sólo permanecen los recuerdos en los cuales he sido amable -solícito- con los problemas de los demás, y aquellos problemas a los que me he enfrentado con microbatallas."
"Quien vive demasiado, muere vivo. Al avanzar en la vida, dejamos tres o cuatro imágenes de nosotros mismos, diferentes entre sí: las vemos a través de las nieblas del pasado, como retratos de nuestras diversas edades" [CHATEAUBRIAND, Autobiografía, citado por Auster en el Libro de las ilusiones]
1 comentario:
A veces, normalmente a la salida o la puesta del sol, me cruzó con mis otros yo, que yerran por los caminos cerca de casa, y me saludan. Una veces, lo veo en su mirada, orgullosos de adonde hemos llegado. Otras, las menos, con un gesto displicente, como diciendo: ¡tanto que hemos pasado, y para esto!
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