un Proteo,
constante y entregado,
de su pasado
sus alas,
bailarán ligeros
sus pies
sobre el suelo,
contará en secreto
las veces que ha llorado,
visitará el ayer
con agonía o pesar
pero rugiendo,
pues ya no tendrá
voz, león despierto,
algunos podrán
atacarle en sueños,
el lastre de aquel
ir encorvado que sólo
adoptará en
de profundis,
tal vez el mismo rostro
eterno
-arqueando las cejas-
levantará su barbilla,
sorprendido por la luz
de aquel que fue
tanto tiempo una sombra;
pues este Teseo
vagó por ciénagas.
este nuevo Ulises,
que no descansará
ni aún mereciéndolo
hasta huir de sus huesos
que alguien recordará
con la prisa de los vivos,
ignorando el silencio
del que muerto
ríe, celebra, canta
lo que ya pasó,
sus pequeños amores
hasta este momento
que anidó para estallar,
hasta temblar su pecho,
su frente sobre el barro
que levantó mojado,
tras todo ese ruido,
todo ese ir y venir
que le hizo perderse
pero nunca pudo
que olvidase
por dentro
aquel beso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario