También es magnífico ser una canción de queja en boca del amado
pues lo vulgar desciende insonoro hasta el Orco.
F. SCHILLER
pues lo vulgar desciende insonoro hasta el Orco.
F. SCHILLER
Alguien cuenta los años
que he pasado aquí,
un burgués errante,
un pensador ajeno,
tímido y cobarde,
lo que guardo
puedo tirarlo,
lo que he tirado
lo echo de menos,
ha crecido
el fuste torcido
hasta curvarse;
nada verás nuevo,
tendrías que acercarte
para darme la espalda
y alejarte.
Aprendí pronto
lo bueno y lo malo
pero nada me dijeron
del color de mi sangre,
me hablaron de un rumbo
y no de que el destino
es inalcanzable.
Me dieron un mapa
que tras desgastarlo
he tirado
pues la tierra
es redonda,
"llegarás lejos", dijeron,
"no mires atrás",
"no busques atajos",
y desde entonces
ando buscando
aquel lugar cálido
donde me dejaron.
Me dieron tantos
dones, me prometieron
tanto,
hablar como un sabio,
mostrar interés,
modular hasta los pasos,
"si te sientes perdido,
vuelve a este jardín,
todos te esperamos",
y cómo volver
sin un botín afortunado,
sin una respuesta,
sin algo a mi espalda.
Os lo prometo, hermanos,
no voy a mentir,
en este viaje
no hay paradas ni descanso,
no esperéis al que partió,
murió en un taxi,
no busquéis en mis huesos
señales de odio.
Sólo hablo en la noche,
en la noche del viernes santo,
no os consoléis,
no tengo nada en contra de vosotros,
cobijad vuestras sombras,
yo espero olvidaros
tras alguna colina,
os odio y os amo.
Para vosotros
este canto.
que he pasado aquí,
un burgués errante,
un pensador ajeno,
tímido y cobarde,
lo que guardo
puedo tirarlo,
lo que he tirado
lo echo de menos,
ha crecido
el fuste torcido
hasta curvarse;
nada verás nuevo,
tendrías que acercarte
para darme la espalda
y alejarte.
Aprendí pronto
lo bueno y lo malo
pero nada me dijeron
del color de mi sangre,
me hablaron de un rumbo
y no de que el destino
es inalcanzable.
Me dieron un mapa
que tras desgastarlo
he tirado
pues la tierra
es redonda,
"llegarás lejos", dijeron,
"no mires atrás",
"no busques atajos",
y desde entonces
ando buscando
aquel lugar cálido
donde me dejaron.
Me dieron tantos
dones, me prometieron
tanto,
hablar como un sabio,
mostrar interés,
modular hasta los pasos,
"si te sientes perdido,
vuelve a este jardín,
todos te esperamos",
y cómo volver
sin un botín afortunado,
sin una respuesta,
sin algo a mi espalda.
Os lo prometo, hermanos,
no voy a mentir,
en este viaje
no hay paradas ni descanso,
no esperéis al que partió,
murió en un taxi,
no busquéis en mis huesos
señales de odio.
Sólo hablo en la noche,
en la noche del viernes santo,
no os consoléis,
no tengo nada en contra de vosotros,
cobijad vuestras sombras,
yo espero olvidaros
tras alguna colina,
os odio y os amo.
Para vosotros
este canto.
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