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miércoles, mayo 19, 2010

Moleskine [11]

Sin cábala ni numerología
sin astros intermediarios
-ellos siempre acechan-
espero sol que ahora muere
como un milagro
que traerá esas cartas,
en cada calle, en cada
curva, cuando levantas
los ojos o los dejo caer,
reprimir todo lo que
hiende, aplasta,
el líquido fatal
para que floten
burbujas blancas de oro.
La fuerza se retiene
en vasos frágiles,
huidizos y mortales,
elevar su borde
hasta mi boca,
antes de tragar
hueso y cerebro,
sangre y cráneo,
nervio licuado,
dejaré secar al sol
el barro desvirtuado,
se agrietarán mis manos
y yo podré decir
que hasta ahí
había muerto,
sin amor y con mentiras,
pasaré de puntillas
esta historia,
primero a saltos o bailando.
Rubricaré con el don
que me será dado,
tensaré mi alma,
anudaré mi rostro.
Esperad a que vuelva
con el cielo entre mis manos
sobre el rayo audaz
que de lo alto
hará trizas
lo hasta aquí pasado.
Mañana no escribiré,
ni el otro,
la ausencia está sobrevalorada,
vagar, sin embargo, es útil,
vuelve lúcido a lo innominado,
ya lo sé,
en este valle tenebroso
por las montañas
el último rayo,
tu cuerpo gemirá mañana,
te moverá con espasmos,
tú con torpe simpleza salta,
o finge un enfado,
o hazle ascos al ayer
pero no lo retengas,
déjalo de lado.
El beso de la muerte,
dadme nobles corceles,
un último latido,
dadme algo real
que rebose por las cuencas
del espíritu mutilado,
dejadme descansar
pecho contra pecho,
ya no soy aquel niño blando,
he destilado horror,
he sentido arder mi sangre,
he soportado el hielo
de heridas que no
sabían hablar más
que de sí mismas,
dejadme deshacer
mi piel y que recorra
la médula
hasta el centro
de mis temores,
no ahoguéis mis penas
más que con los méritos
de la nueva hazaña,
hablaré en la oscuridad,
andaré cada mañana
como si fuera la primera,
no os compadezcáis de mí,
contened mis alivios
porque he aprendido
a gritar mas fuerte
que vuestros truenos.
Desplegad mi alma
sobre la nevada,
mandad un aluvión
de voces,
no música, estertores;
estoy escribiendo el mañana,
temed mis venas aladas,
roto el corazón
¿creéis que no bombea?
Rojo es mi color,
arteria y nervio,
reflejos del agua,
tú ya me entiendes,
tú también fuiste
un niño lloroso.

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