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lunes, mayo 24, 2010

Tres poemas inspirados por Celan



1


Steinhaube Zeit. Und üppiger quellen
die locken des Schmerzes ums Artlitz der Erde
[...]
Ins Nass ihres Auges tauchts da das Schwert.
(Tiempo: celada de piedra. Y más copiosos se derraman
los buclews del dolor en tnorno al rostro de la tierra.
[...]
En la humedad de su ojo hundes tu espada).
[PAUL CELAN, Dunkles ang im September]



Septiembre siempre llega
la tierra llorando;
cerca del mar
gotea
al secar los ojos
que caminan
alrededor de la piedra
que el agua salda
no ha conseguido
horadar.


2

[...] du liehst dein Haar mir ich verloss [...]
Wir waren tot un konnten atman.
([...] me prestaste tu cabello, lo perdí [...]
Estábamos muertos y podiamos respirar).

[PAUL CELAN, Erinnerung n Frankreich, Mohn und Gedächtnis].


No digas
que fue el tiempo
precipitado
sobre la mesa,
su combatura natural,
no dijiste nada
que yo esperara,
o que tú pudieras
presentir,
me hiciste reír
en una noche sombría
y descansaron
nuestros cuerpos
uno junto al otro.
Cuando desperté
y pude verte
sentada en la encimera
sorbiendo café
parecías una niña azul.
Los dos estábamos descalzos.


3


Dass weisse Herz unsrer Welt, gewatlos
[...] verloren wirs haut um die Stunde des gilbenden Maisblatts
ein runder Knävel, so vollt'es uns leicht aus den Händen.
So blieb uns zu spinzen die neue, die rötliche Wolle [...]
(El corazón blanco de nuestro mundo,
[...] perdido lo hemos hoy sin combate a la hora de la hoja de maíz amarillenta:
un ovillo redondo, así de fácil rodó de nuestras manos.
Así nos quedó por hilar la nueva, la roja lana [...].
[PAUL CELAN, Der Stein aus dem Meer]



El mundo es hace tiempo
el mar, las piedras, las estrellas,
horizontes borrosos
en el amarillo de setiembre
que todos los poetas cantan.
Así se conoce nuestra vida
por un principio vibrante bajo ténue
un medio entre un ir
y venir,
más que una piedra sobre otra
que imaginamos,
nos evaporamos
al mediodía
para licuarnos,
para endurecernos
dejando los restos
en cada estación,
y un final que
nunca conoceremos
roto el hilo.
Cuando un día
rojo y grave,
la estrella más que
el agua que
anuda flores
ya maduras
y las hunde.

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