Un hombre que lleva siempre una cámara de fotos colgando hasta que se cansa. Entonces decide hacerse con un taco de post-it y un rotulador indeleble.
El poeta no quiere cargar con todo.
El ahorrador de tiempo siempre criticará al capaz de tapizarlo y desenredarlo, lo verá como un idiota, un payaso y un loco. Bien le vendría la lectura el elogia de la locura de Erasmo.
Jamás podré olvidar gobernar el catamarán cuando me lo pidió M. quebrando las olas del oeste y vadeando la sierra de Irta, con viento del norte, el foque a punto de estallar, la cabeza alzada hacia el faro de Peñíscola, los capotazos anacrónicos, sal y agua azotando mi cara con fuerza 6. No me sentía culpable de nada.
Si fuera político fundaría una escuela de ortodoxia, de buen gusto. Lo segundo sería contratar sicarios para vigilar cuándo las fronteras de la libertad son sobrepasadas. Y evitaría por todos los medios frotarme las manos. Si llegara a ese punto me entregaría a la policía de la libertad.
El que habiendo descubierto las causas de la preocupación que suelen ser ficticias tiene el peligro de perder el sentido de la realidad y ponerse en la cola de los desgraciados sabelotodo.
Hybris está al alcance de todos; al igual que redemptio, al igual que contemplatio. Al igual que I. autem tacebat. Del tibi dabo gentes al veri passu, inmolatu, no hay atracción aparente, varón de dolores. De adicto a dador. Pie pelicane Iesu Domine.
Wir
Wissen ja nicht, weist du,
Wir
Wissen ha nicht,
Was
Gilt.
[Nosotros / en verdad no sabemos / sabes / nosotros en verdad / no sabemos lo que cuenta.] P. CELAN, Die niemand rose.
Gott, das lessen wir, ist
Ein Teil un ein zweiter,
Zerstreuter:
Im Tod
Alle der gemähten
Wächst er sich zu.
Dorthin
Fürht uns der Blick,
Mit dieser
Hälfte
Halen wir Umgang.
[Dios, como leímos, es una parte y otra más, dispersa: en la muerte de todos los sesgados se reintegra. Hacia allá nos lleva la mirada, con esa mitad tenemos relación. P. CELAN, Die Niemand Rose].
¿Se puede subir al cielo y preguntar a Dios si las cosas deben ser así? [Canción Gidish, en Benedicta, Die Niemanden Rose, P. CELAN].
¿Quién ha realizado la experiencia del poder, de la capacidad irrestricta de humillar a otro ser humano (…) automáticamente pierde el poder sobre sus propias sensaciones. La tiranía es una costumbre, tiene su propia vida orgánica y se convierte fácilmente en una enfermedad. La costumbre. La costumbre puede destruir y embrutecer al mejor hombre, reduciéndolo al nivel de una bestia. La sangre y el poder embriagan (…) el hombre y el ciudadano perecen definitivamente con el tirano; el retorno de la dignidad humana, al arrepentimiento, a la regeneración, llega a ser casi imposible [Dostoievsky, La casa de los muertos].
Cuando pensamos en las olas espumosas como agitadas por “la risa” desde luego atribuimos un significado a loa escena que no posee [A. Eddington, La naturaleza del mundo físico, p. 386].
La isla está llena de sonidos / de rumores y aires suaves que dan alegría y no / hieren. / A veces mil vibrantes instrumentos / zumban en mis oídos; a veces, voces [Citado por J. Choza, Inmortalidad y suicidio, p. 269].
La muerte ocurre siempre como un acontecimiento (…) físico que no tiene nada que ver conmigo… Bueno, no es que no tenga nada que ver conmigo, sino que no me tiene a mí en cuenta [G. Marcel, Filosofía para un tiempo de crisis].
Yo no necesito tiempo
Para saber cómo eres:
Conocerse es el relámpago.
¿Quién te va a ti a conocer
En lo que callas, o en esas
Palabras con que lo callas?
El que te busque en la vida
Que estás viviendo, no sabe
Más que alusiones de ti,
Pretextos donde te escondes.
Ir siguiéndote hacia atrás
En lo que tú has hecho, antes,
Sumar acción con sonrisa,
Años con nombre, será
Ir perdiéndote. Yo no.
[P. SALINAS, La voz a ti debida]
Detrás del sueño marcado como carbón (…)
Y yo hinqué los clavos de oro en nuestro
Mañana que flotaba al lado,
Bello como un ataúd (…)
(…)
¡Desgarrada, qué red sin embargo
Volvías a ser tú, avanzaban los animales, los animales (…)
[P. CELAN, Atemwende, III]
(….) Todo es menos de
Lo que es,
Todo es más.
[P. CELAN, Atemuende IV].
Un estruendo: la
Verdad misma
Se ha presentado
Entre los hombres,
En pleno
Torbellino de metáforas.
[P. CELAN, Atemwende, IV]
Es muss jetzt der Augenblick sein / für eine gerechte / Geburt [Ahora es sin duda el momento / pasa un movimiento / justo. P. CELAN, Lichtzwang 1970].
Eufrasia. Ejemplo: solacium oculorum – alegría de los ojos.
(…) diez / bombardeos bostezan (…) [P. CELAN, Id.]
(…) Tú oyes llover / y crees que también esta vez / es Dios (…) [Ibid.]
Aún aquí en esta
Tormenta
Lo amaestras
[Noch hier in diesem / gewitter / reitest du’s zu. Ibid.]
El corazón salvaje, domesticado
Por la punzada medio ciega
En el pulmón
Lo expirado burbujea,
Lentamente, derrubiada por la sangre
Se configura
La raramente prometida,
Recta
Vida
Afecta.
[Ibid]
El que no consigamos hallar en nuestros modelos teóricos de la humanidad un lugar para las fantasías es uno de los factores responsable de que consigamos vincular teorías de la cultura, y por tanto también de la religión con teorías de otros aspectos de los seres humanos y sus diversas manifestaciones [N. ELIAS, Teoría del símbolo, 130 y ss].
Porque no puedo vivir
Ahora
Porque no puedo ahora
Vivir,
Como si
Aquella rosa universal
No hubiera existido
Porque hasta ahora
Una magia silente
Me ha llevado
A ciegas una acción
A ciegas,
Pensando que las flores
Vivían aisladas
Y que callaban
Sin razón.
[M. B.] 1964/1998
Le lloras
Hasta estirarte
Lo hace todo nuevo
A ti
Nuevo
Si el pecado
Pudiera hacerse
También nuevo
Y dado su revolución
En las entrañas
Y elevado
No ridiculicéis
Chebeldei
El término yidish que alude
A la vez a los dolores de parto
Y al tiempo que precede a la venida del Mesías
Y tu llanto contenido
Tu astucia mansa.
Treckschutenzeit (…)
[tiempos de lanchas de remolque, P. CELAN, Lichtzwang, VI]
Nehm ich dicha uf,
Statt aller
Ruhe
[Te recibo, por todo, sosiego, Ibid.]
Los consejos de los amigos es bueno desoírlos de vez en cuando. Esa desobediencia confiere fuerza la acción.
Eingejännert / in der bedornten / Balme (Betrink dich / und nenn sie / Paris)
[Enredado / en el espinoso / bohedal (Enborráchate / y llámalo / París).
Archein y prattein, agere y genere, comenzar-guiar-gobernar y realizar –acabar- llevar a buen fin. El espacio público se abre entre estos dos verbos, entre ambos media el consenso entre iguales. Un valor moral público basado en perdonar a los otros lo que uno no puede perdonarse a sí mismo, las consecuencias malas de sus actos. Aquí la falsedad es inevitable, pero no es impune la deliberada: siempre se miente porque la opinión no refleja los hechos pero cuando es deliberado se miente de nuevo al negar la línea divisoria entre el hecho y la opinión; por tanto deja de ser una opinión para convertirse en un hecho malo. “El embustero dice lo que no es porque quiere que las cosas sean distintas de lo que son, quiere cambiar el mundo”, quiere que el mundo sea mentira [H. Arendt].
A veces pienso, a veces soy.
[Paul Valery]
Nuestra herencia, nuestra precedida por ningún testamento.
[Rehé Char]
En las escotillas del acceso a la verdad
Oran los detectores
Pronto vienen los muros volando
A las mesas de las negociaciones,
Los emblemas parlotean
Hasta sacarse sangre
[P. CELAN, Parte de nieve, V]
(…)
De ideales firmados
Con garras,
Un galón de palabras, forrado
En rojo,
Se cose en las bocas
Barrocamente juntas en la
Comisura
Herida
De silencio
(…)
[P. CELAN, Parte de nieve, V]
Cui bono? ¿Quién se beneficia, quién se perjudica? Para usar la frase de Cenin: ¿Quién hacía qué cosa a quién?
Tanto va el cántaro roto a la fuente que esta se agota [P. CELAN, Contraluz]
Un hombre sacudido por el miedo volverá a decir aquello que quiere ocultar, tantas veces como haga falta para enterrar ese miedo. Pero el día que a surgir el tronco implacable, tendrá sus raíces más fundamentadas que nunca. Necesitará cada vez más energía para podar, pero no tendrá fuerza ya para desenterrar las raíces. O bien podríamos solucionar este problema si nos imaginamos hojas al viento, aunque algunas logran un aleteo, casi todas caen donde no quisieran.
Traicionado por su imaginación. Esclavizado entre sus paredes.
No sé si nos volvemos más viejos o más sabios, por lo que las cosas que nos preocupan son nuevas y más sencillas; la paciencia, la sonrisa y la comprensión nos dan felicidad.
El arte, alguien que sólo puede ser comprendido desde su muerte. Como Danton.
Omnium consensu capax imperii nisi imperaste [Según la opinión general, apto para gobernar, si no hubiera gobernado. Tácito de Galva]
En el día del juicio se clavó la cruz en Cristo para inquirir [P. CELAN]
Haiku o haikai: estrofa japonesa de tres versos sin rima que relaciona una impresión de la naturaleza con otra de la condición humana.
Kulaks: campesinos que se negaron a la colectivización estalinista y que costó 5 millones de muertos, 10 millones de deportaciones, exilios y campos de concentración.
Glebae adscripti, atados a la tierra, como las últimas fases del imperio romano, la servidumbre feudal o tras la colectivización estalinista.
Nadezhda, la segunda esposa de Estalin se escapó con sus hijos el 7 de noviembre de 1932, en presencia de testigos protestó contra el trato que estaba dando a los campesinos, se fue a casa y se suicidó. Fue la única persona que le espetó algo a Estalin.
El primer conocimiento que proporciona la libertad es un supremo poder hasta entonces desconocido que abre un mundo de posibilidades que no nos parecen ilusorias; inmediatamente otorga un background amargo por lo que podía haber sido, por lo contra-fáctico. Quien es capaz de saldar positivamente ambos campos tiñe de mansedumbre su ira, de ironía su ingenuidad, de madurez su infancia, de gravedad su ligera visión, a la que cada vez da más importancia: los detalles que para otros resultar ser una paranoia.
Wagner. por ejemplo: Nadie ha podido comprender todavía cómo alma y cuerpo, que tan bien se relacionan, se hallan unidos de un modo tan estrecho como si jamás debieran separarse y, no obstante, se amargan sin cesar la vida.
Mefistófeles.- ¡Alto ahí! Yo quisiera mejor preguntar: ¿por qué marido y mujer se llevan tan mal? Eso, amigo mío, no llegarán nunca a ponerlo en claro [Goethe, Fausto, II, 2].
Homúnculo.- Lleno estoy de impaciencia para romper el vidrio; pero en lo que he visto hasta aquí, no quisiera arriesgarme. Sólo que, para decírtelo con confianza, estoy sobre el rastro de dos filósofos: yo escuchaba y decían: ¡Naturaleza! ¡Naturaleza! No quiero separarme de ellos.
Mefístófeles.- Esto hazlo a tu libre albedrío. Porque allí donde los fantasmas han tomado sitio, el filósofo es igualmente bien acogido. Para que la gente goce de su arte y favor, crea él al instante una docena de nuevos fantasmas. Si no te descaminas, nunca llegarás a la razón. ¿Quieres nacer? Vive a tu propio arbitrio [Ibid].
Como en todos los sistemas totalitarios, fue necesario crear un falso lenguaje vernáculo para disimular los horrores: la jerga de
Sobre la base de la tremenda energía de las masas es posible realizar todas las tareas [Mao-Tse-Tung]
El viento del este prevalece sobre el viento del oeste [Ibid].
Entre las flores de esta tarde
Olvidar es el mayor placer,
Hasta que tu entusiasmo
Olvide la sabiduría positiva
Que te hace ver repeticiones
En las flores de esta tarde.
El que está aligerado
Y no es sensato,
El que jamás replica
Ya está elevado
Sobre una nube.
La imitación es un lujo
Del que guarda.
Era tan fácil.
Al diablo le gusta que te aburras porque quiere desmentir el paso del tiempo que es posible y hacerlo insoportable en el presente, insondable y fugaz en la distancia.
Los hermanos Cohen hicieron con Muerte entre las flores un tratado de política.
Los últimos coletazos son los más violentos. Pero hay que intentar que sean los últimos: un exceso de autocompasión para ablandarlos pueden dar lugar a transformarlos en algo crónico: como resentimiento –en el que se renuncia a desprenderse de ellos (muletas en un hombre sano) o como vehículo de identidad. La última mirada debe poseer las notas de la compasión y la intransigencia –esta última se revela en la brevedad de la despedida.
La dependencia de la mujer es figurada. En la superficie enturbia su afán de posesión y predominio. Por eso puede deshacerse de él tan rápido cuando encuentra una nueva presa. La dependencia del hombre es oculta y muchas veces inconsciente. A menudo sólo puede dar cuenta de ella la ausencia y a veces ni siquiera ella. Pero cuando es sustituido se objetiva en el otro tercero. Por eso la inocencia de éste último está garantizada. La usurpadora es ella.
Agosto es el mes más aparente, el más ciego, el más lento. En agosto se rompe el amor por un costado, se conjuran los besos para desmentirse, se abre una brecha antigua. En agosto nunca me afeito hasta que me irrita no hacerlo. La gravedad es más ligera y no se encuentra la manera de que los demás dejen de serlo; el desinterés se topa consigo mismo, y aquello que siempre deseo –aburrirme- no encuentra el marco desde el que se alimentaba.
Lo peor que te puede pasar es que dejes de creer en lo que deseas. Cuánto tiempo puedes estar sin hacer nada.
Podría comprenderse el futuro, como algunas tribus amazónicas, como aquello que no vemos y por tanto dejamos atrás, y el pasado como lo que permanece estático ante nuestros ojos. El movimiento pedestre determinaría el paso del tiempo progresivo, como una cinta de gimnasio, y por tanto por delante estaría como fin el nacimiento.
Cómo es posible hacer cosas malas para la felicidad secular y a la vez verse dentro de la gracia divina, al hacer determinados actos de finalidad trascendente. Qué especie de esquizofrenia hace vivir con normalidad esa doble vida. Es posible que este tipo de gente viva al refugio de una institución?
Ponte en una situación vital que te haga sentir que ya tienes todo lo importante –tu trato íntimo con el hacedor- y ponga toda la esperanza en la novedad. Te tildarán de loco pero te envidiarán tras un tiempo de trato al observar que descansas en ti mismo.
Yo le llamo al estado en que me encuentro raquitismo espiritual, que es una forma de desesperanza. Ese virus se alimenta a grandes tragos del aislamiento y ama todo lo que lo procura: la ceguera. Ya no confía en el entusiasmo vacío y reduce sus fuentes a una soledad insoportable. Su propagación llega hasta la última parte del cuerpo: artritis en la actividad y resentimiento. Es epidémico y contagioso. El primero en contraerlo fue una persona muy cercana a mí por circunstancias más que justificadas. En su momento carecía de verdadera vida interior y fue arrollado y traspasado. Dios está poniendo ahora a prueba: abandono de sí, cinismo, adicción, dependencia disimulada, tristeza pesada. ¿Cómo es posible que un hombre pierda sus virtudes? O no eran virtudes o el schock ha sido tan grande que las reprime a favor de una pasividad concertada, tal actividad encubierta proporciona de primeras angustia. La pregunta es: ¿está dispuesto voluntariamente a ser feliz? ¿Dónde está todo el bien que ha hecho? ¿No he repercutido ni siquiera un poco?
Superarás eso cuando dejes de considerarte una víctima.
Incluir el fanatismo a la secularización: la defensa de la libertad a priori frente a cualquier argumentación posible está cimentada en una motivación irracional.
La pérdida de ser en alguien es el sufrimiento más desalentador que existe. Porque la propia identidad pierde una referencia fundamental: se caen los pilares maestros. Ver con claridad que aquel líder ha sido frutado y vencido por el mundo; es la experiencia de la orfandad: entender que no le importas nada porque ya nada le importa, porque está roto pero su caída ni siquiera ha sido lógica sino un hundimiento lento y costoso. Está a la deriva, y con él tú mismo. No es el momento de empezar a cero: se está muy lejos del punto a partir del cual se cree que se puede crecer en sentido positivo.
A menudo la felicidad se viste de importancia, pero nunca resiste un examen atento. En cambio la gravedad no quier verse como es: exige ligereza. Aquí se encuentra un sentido del humor contagioso y gravitatorio.
Síntoma de una agitación sincera es su mala memoria.
Cuando ha pasado todo siempre hay dos tipos de reacciones que me repugnan: el que no hizo nada pero “ya sabía lo que iba a pasar”, el que no hizo nada y no sabe. La consecuencia es que ambos siguen sin hacer nada; aquél quejándose, este con los ojos abiertos, un sentido de culpabilidad anestesiado e inconsciente.
Dios envía como remedio de la vanidad ciega a la enfermedad.
El ingenuo que siente envidia trata de imitar. Si es un poco inteligente se ríe de sus remedos.
La pereza adquiere formas sutiles: moralismo.
Como si alguien estuviera esforzándose en mi felicidad muy a pesar mío.
Cuando el tapiz del revés se convierte en argumento constante se puede llegar a vivir una farsa cuyas consecuencias pueden ser irreparables.
Ah! –decía- vigilemos al señor J. El calla demasiado y parece de virtud probada. No dejemos que se desarrolle esa incipiente transparencia, pues le harían mal. Salvémosle de la maldad del mundo inyectándole primero el veneno en nombre de la salud. Si pudiera mostrarnos hasta qué punto es peligrosa su ingenuidad para nuestro reposo… Ahora son balbuceos lo que intenta. Si esa tendencia crece, con ella crecerá nuestra perdición. Al fin y al cabo ya estamos acostumbrados a renombrar nuestros pecados.
¿Dónde están las almas magnánimas?
Un hombre camina ebrio a lo largo de una avenida de árboles mojada, encharcada. Se para; las luces como focos extraviados. En lo hondo de la compasión está lo cómico. Se baja los pantalones; un reguero en el cajero de un banco con nombre inglés. Musita unas palabras, no deja de repetirlas: amor, llorando, amor, llorando, quema. Amor-llorando-quema. Busca entre los bolsillos, no puede sacar la mano. No tiene fuerzas para sonreír. El cielo es como un techo bajo. Hay más realidad en una colilla que en esa estrella, en todas esas estrellas. Unos niños saltando en un portal, al otro lado de la calle. Cruza entre semáforos y agua. Es difícil enamorarse, es fácil vender el alma por un poco de dicha, es fácil nadar, pero las montañas, los prados secos, las nubes. “Tarde me he dado cuenta. Lo que daría por un granito de humildad, aquel aire tibio”. Gira la esquina. No tiene ganas de empezar. No tiene ganas de que acabe este relato.
El resto, esas otras cosas que los humanos
añaden a la vida
¿Qué añaden a mi alma?
PESSOA, Oda a R. R. (29)
En vano nos agitamos y pasamos.
No hacemos más ruido en lo que existe
Que las hojas de los árboles
O los pasos del viento.
Tratemos pues con abandono asiduo
Entregar nuestro esfuerzo a la naturaleza
Y no querer más vida
Que la vida de los árboles.
(PESSOA -20)
OCT 2001
Me levanto y miro por la ventana.
Hace tiempo perdía el miedo a estar solo
Y desprecié al mundo con una mueca,
Cómo fiarse de algo que se mueve
Y cambia de color!
Me interesan las acciones puras
Y los astros, el amor a distancia,
El paso hasta congelarse.
Ni Dimitri K. conjuraría con sus miedos,
Soy un cobarde
También el payaso necesita un descanso
Aliento de aire puro sin maquillaje,
Nunca supe bailar, lo sabéis,
Y hoy me levanto, miro por la ventana,
Son más cercanos los árboles a mí y el agua
Que las palabras.
Nacer otra vez.
5 OCT 2001
Tú cierras una puerta
Prudentemente
Mientras miras de soslayo
A la noche,
Cierras y yo veo
Todo lo que no ves
Abierto,
Y soy digno, para
No reír, -tanta luz
Que yo haría lo mismo,
Pero,
Mira,
Qué mundo has dejado
Abierto, -tanta luz
Indominable.
Sólo podría salvarme
Si te salvo.
Qué intentas proteger?
- Sospecho.
Quería ver las cosas
Diferentes.
- Del revés?
Como una fiesta
Sin gente.
- Cómo?
Como algo que me diga
Que no importa.
Este día sin ti,
Me da un mundo en general
De esa esperanza viven.
Quien quiera dejar
De equivocarse
Habrá de estar en tensión,
Los músculos comprimidos
Su cuerpo en arco.
Hacia dónde
Proyectamos tanto odio
Reprimido.
Los secretos son mentira.
Las cosas que pueden explicarse pueden contarse. Así la política, así el mal en el mundo, así nuestra vida. Las que no pueden contarse, entre ellas, pueden padecerse, o contemplarlas, como el mar. Cuando despertó mi inteligencia abrí mis brazos a lo que me rodeaba, haciendo y deshaciendo, para poder seguir. Sentía una compasión que me partía, o creía que sentía. Dediqué mi confusión a los libros, que son como un mapa inacabado y mal hecho. Caminaba y comprobaba la carta. Volvía. Hasta que empecé a caminar sólo en el papel. Mi opinión allí no contaba. EL pecado más extendido es la formalidad. Lo abarca todo, e incluso ciertas formas de impostura. Está en lo profundo de todas las motivaciones; el deseo motor de deseos es el menos manifiesto: su contenido es idéntico a la palabra no dicha; quien sea operar sobre estos cimientos obtendrá el dominio del hombre sobre el hombre. En una relación amo-esclavo, la tiene este segundo. En las relaciones matrimoniales, la mujer y después los hijos. Mis años de dedicación a los conceptos fueron una trampa de este concepto abstracto de felicidad, que retarda el sentido común. Cuántos grados de satisfacción hay, y para quién vivimos.
La historia no necesariamente de un oficinista, de alguien que parece ejemplar, o un líder, quien tiene el secreto de las voluntades, de un hombre expeditivo en un mundo de estúpidos, cuya cabeza, aspiración es pequeña porque no sabe ver más allá de lo estricto. Mostrar sus rutinas, el radiocassette y seguridad del coche, el grabar películas, su cocina rutinaria y sea, gafas de sol, y paquete de ducados en la camisa. Cómo mostrar que si no hay amor, esos estereotipos son equivalentes a cualquiera otros? En primera persona para mostrar su escandalosa miseria, su ceguera, porque lo que se trata de mostrar es la ceguera del espectador, cuyas rutinas son igualmente deleznables. Claro que si así es la tónica general, el gran Lewosky parece la única alternativa genial: rutinas sin obligaciones.
La redención de un burócrata desquiciado y, sobre todo, inteligente. Una rica vida interior puede ser un infierno si no emerge nada a la vida real, sin el riesgo del desengaño. Qué hace falta para salvarse.
Pregúntate qué amas.
Si no lo ignoras
Dite en voz baja
Qué cuidas.
Linaje regio, estirpe noble, orgullo santo.
Cuando, Lidia, venga nuestro otoño
Con el invierno que él hay, guardaremos
Un pensamiento, no para la futura
Primavera, que es de otros,
Ni para el estío, de quien somos muertos,
Sino para lo que queda de lo que pasa-
El amarillo actual que las hojas viven
Y las hace diferentes.
[PESSOA, Odas a Ricardo Reis]
Para ser grande, sé entero: nada
Tuyo exagera o excluye.
Sé todo en toda cosa. Pon cuanto eres
En lo mínimo que hagas.
Así en casa lago la luna toda
Brilla, porque alta vive.
[Id]
Sólo en la ilusión de la libertad
La libertad existe.
Circúndate de rosas, ama, bebe
Y calla. Lo demás es nada.
[PESSOA]
No tendré más pesar
Que el camino de la vida,
Viendo que con los días
Tarda lo que se espera, y es nada.
[PESSOA 30]
Aprende lo que te enseña
Tu cuerpo, tu límite.
[Ricardo Reis, Odas 51]
Y la misma memoria es nada, y siento
Que quien soy y lo que fui
Son sueños diferentes.
[Id. 59]
Que los dioses me concedan que, libre
De afectos, tenga la fría libertad
De las cumbres desnudas.
[Id. 65]
Nunca el deseo ajeno, aunque grato,
Cumplas por el propio. Manda en lo que haces,
Ni de ti mismo siervo.
Nadie te da lo que eres. Nadie te cambie.
Tu íntimo destino involuntario
Cumple alto. Sé tu hijo.
[Id. 67]
La inspiración surge de las cosas
Que uno no entiende,
Dicen que decía Antonio Flores
Pero también se podría decir
Qué pérdida de capital
En bruto.
Yo cuando lo oigo
Siento la misma desesperación.
Si me dieran a elegir entre
Dante y Shakespeare
Habría de decantarme
Por un bosque de hayas
O una comida
De pescado fresco.
La herencia más grande
Es una casa en el campo.
La sed de verdad no se puede saciar sólo con la cabeza.
Un hombre decididamente miserable que se encuentra consigo mismo en una gasolinera, su alter ego decididamente diferente: magnánimo, próspero, generoso. La historia es la narración de su espionaje, de las múltiples facetas de su vida, hasta que decide hablar con él sobre el momento en que punto sus vidas empezaron a ser diferentes.
El error consiste en confundir el interés con la posesión, y por ende la desposesión con el desinterés.
A medio camino de mi vida todavía no sé qué hago aquí, y la distancia entre lo que quería ser, lo que quiero ser y lo que soy está más confusa que nunca.
La historia de una mujer ciega a los bienes objetivos que le acompañan y que tiene en propiedad: la atención en unos defectos que no lo son y que le impiden ver los verdaderos.
Ambos sabíamos que éramos Beatriz y Dante, que la locura era un nombre convencional que ni siquiera desafiaba lo que podíamos hacer. Sabíamos que no amábamos a nada más que por nosotros. Sabíamos que no hacer nada también era una salida, y siempre tendré sus manos en mi pecho. Preferir los besos soñados por falta de energía y por no saber unir decoro y humildad. Sólo los niños saben de una belleza simple.
La voluntad está hecha de renuncias, desposesión, represiones llevadas con estilo. En realidad no hay talante (no hay forma sin ellas). Y por ello nunca hay nada perdido porque acoger esa pérdida es una ganancia.
De mi pasado nada voy a contar, porque no importa. Desde el día que salí de casa, como habitualmente, con la idea de observar durante un rato el tráfico de la autopista sucedió algo que produjo lo acontecimientos que voy a narrar. Ningún héroe trágico sabe de antemano su destino, aunque el cómo lo adivine.
¿Por qué el arte vive su decadencia en la democracia? La validez de toda opinión política se amplía a cualquier sector y desaparece su función categórica: lo que se debe sentir. El arte deja de serlo cuando sólo es arte.
Estudia como si los libros estuvieran vivos
Pero no vivas como si la realidad estuviera escrita.
Permíteme que la tierra cubra mi cuerpo.
“Sé que el odio feroz de mi pueblo me cerca
Líbrame, te lo pido, de su furia.
Y déjame que a mi hijo le haga en la sepultura compañía.”
Así dice y entrega el esperado golpe en la garganta y sobre la armadura
Va vertiendo su vida en raudales de sangre.
[Eneida, X]
(…) Hasta el mismo latino está pasmado
De que aquello hombres nacidos en regiones tan opuestas
Se traben en combate para decidir su muerte con la espada.
[Id. XII]
Dann hat die Musik begonnen. Und plöltizlich nehmen Ihre Söhne auf eine merkunrürdige Weige gleichzeit ihre hüte ab. Dann führen sie langsam die Hände vor ihr Gesicht.
[Die Heilege Cäcilie, Heinrich von Kleist]
Una crítica a la cultura: la hoguera de las vanidades, cuando más dinero, más fama, más cautela. La antigua mitología: el ejemplarismo. Cualquier vistita a cualquier ventana oficial da asco.
Las ideas más originales que se encienden molestan como un tumor en el cerebro.
Cualquier espíritu que busque la verdad, habrá de recluirse por sentido del ridículo, por dignidad. El fulgor de la fama es un flash tan cegador que nadie puede substraerse a desearlo si quiera una vez. Un amor tan accesible es tan poco fiable… Quien escribe deshecha los complejos públicos.
La cultura del festival y del putiferio, de la reconciliación por una noche, de la resaca postergada, del cansancio, una luz que pasa demasiado rápido por los actores. Quien quiera ser sincero en ese mundo, sería feliz con una vida pequeña, y en ese caso de reiría de tanta estupidez deificada.
“Man weiss nicht, von wannen er kommt un braust” (No se sabe de dónde provienen y cuál es el origen de su lamento).
Was sich in der Sprache spiegel kann ich nich mit ihr ausdrüken (no puedo expresar con el lenguaje lo que se refleja en él, Wittgenstein, diario 1915).
La tristeza congénita, esa inclinación al pesimismo tan difícil de comunicar, trae consigo la necesidad de una descarga de placer: se está dispuesto a pagar por ella una recuperación trágica y culpable pero de la que se sospecha que es representación. Esa irregularidad produce un sentimiento de culpabilidad que le impedirá disfrutar por así decir los placeres lícitos, los que se encuentran tras una corta espera o detrás de una moderación. Por tanto tristeza→voluptuosidad→culpabilidad inconsciente→representación de la culpabilidad→tristeza. EL resultado inmediato es el aislamiento. El paisaje desde aquí es el mundo de posibilidades que podían ser efectivas pero que se ven a años luz, la tristeza amarga lo tizna todo.
Gesang, wie du ihn lehrst, ist nicht Begehr nicht Werbung und im endlich noch Eneichts (El canto, como tú lo enseñas, no es anhelo ni aspiración, de una conquista todavía limitada) [Rilke]
Sólo temo no ser digno de mi sufrimiento (Dostoievsky).
Todo en movimiento, en incesante creación, ha de estar, entonces cambia de aspecto; ahora parece un momento inerte, lo Eterno en todo se mueve; y caer en la nada debe, si en su existencia pretende perseverar. [GOETHE]
La lucha por la autenticidad suele ser un mar revuelto de oscilaciones, inmersiones, huidas, del abandono de las fuerzas superiores. Hasta que un hombre no lo encuentra en su lucha es estéril y ciega, casi patética vista desde el exterior. La sabiduría práctica consiste en acertar en el proceso de relajación-firmeza.
Ungeschenes immer noch geschehen (lo que nunca fue podría llegar a ser)
Desde mi estrecha prisión llamé a mi Señor y El me contestó desde el espacio en libertad.
“Vive como si ya estuvieras viviendo por segunda vez y como si la primera ya hubieras obrado tan desacertadamente como ahora estás a punto de hacer”.
Es wirft Blicke, es blitz, stratzt, lenchtet (Arroja miradas, refulge, resplandece, alumbra) [Zettel §222]
La oposición fanática a una opinión política la hace el mayor de opuestos a esa opinión.
La irracionalidad de los rechazos cohesiona los estilos, haga fraguar voluntades políticas o personas pues correlativamente surge irracionalmente su opuesto, si no sincrónicamente, sí a lo largo del tiempo.
Quia plus loquitur inquisitio Quam inventio (Agustín) Porque la investigación dice más que el descubrimiento [Zettel 457]
Así la aflicción a menudo se acompaña de llanto, y con él las sensaciones características –la voz cargada de lágrimas [Zettel 488]
Erriges Düstere steigt herunter (lo siempre sombrío desciende) [Zettel 517].
Si alguien dijera: no hacer eso, o hacer eso otro –por ejemplo pararse antes de cualquier actividad- cambia de color a todo el resto de acciones, en tanto es cierto estaría poniendo contra las cuerdas a la teoría de la acción liberal y al consecuencialismo. Porque no se trata en realidad de cambiar las cosas, sino de estar preparado en un sentido indeterminado.
El pobre funcionario se arrima a sus papeles
Se mide frente a ellos,
Y no sabe qué medida es la verdadera
Pues entre ellos y él
Hay una cabeza de diferencia.
Ha reconocido con él
Algunos males
Capitales y le ha sorprendido
Porque hace un tiempo optó
Por despecho o por pereza
Por dotar de libertad a su vida
Encerrada en costumbres.
Ahora sabe que aquellas normas pueriles
Aunque costosas
Eran una zancadilla abierta
A la felicidad.
Pero no desespera
Pues aún se desconoce.
Coge su pluma ya gastada
-ya no mira el reloj
Porque aprendió a no hacerlo-
Y escribe un conjuro nuevo
A su sufrimiento.
Ya no escribe.
Levanta sus manos.
Está a punto de soltar unas lágrimas.
La gustaría cambiar tantas cosas.
Se promete a sí mismo,
Porque sabe
Que todo esto
Volverá a pasar.
Una voluntad volátil, a menudo esconde sillares de piedra.
Los milagros siempre aparecen en forma de dolor más allá de la capacidad de comprensión. Y no me refiero a los milagros que conmueven el alma sino los realmente efectivos que mueven a las personas, derribando montañas de hábitos y prejuicios. Lo que me ha ocurrido un día lo veré como un milagro.
Desde luego el amor a una mujer no tiene nada de egoísta: cuando lo es se agosta en pocos meses no sin restos: una cantidad ingente de mala hierba que sólo un milagro puede hacer desaparecer.
El amor y el desamor son una patología de la atención que nos pasa –sucede- y que se pasa.
Por qué olvidar lo que has sido
Si me ha dejado un buen botín
Con el dolor?
Tu andar puntiagudo de gacela
Que no toca el suelo,
Tu locura sobre mis caderas
En el coche rojo,
Tus ojos, qué puedo decir,
Tu espalda
En mis noches de insomnio
Y con la primera luz
Tus párpados cerrados.
El olor de tu pelo.
Tus palabras ligeras
Y tus labios
Dulces siempre,
Tu cuerpo brillando
Confundido con la arena
En aquella cala,
Otra vez tu pelo
En agua salobre.
Tus lágrimas aquella tarde
De viernes, tus lágrimas
Sobre mi pecho,
Esa facilidad que tienes
Para perdonar
Y tu generosidad explotando
En cadena sobre mi monólogo oscuro.
Tu abrazo, como una madre,
Y tu respiración vigilante
Sobre mi nuca
Y otra vez llorando
Cuando te negaba,
Porque nunca me entiendo.
Nada quiero guardar
En la nostalgia
Porque ya es mío
Porque ahora eres más mía
Que cuando compartía
Tus noches.
Bartels se sienta; la ventana, las gaviotas aletean en el mar. En la cabeza sólo frases ya gastadas: “el aliento de un voraz incendio, “nada hay de extraño en esto”. Enciende un cigarrillo. Se levanta. No quiere darle la vuelta a ese recuerdo ni detallarlo. La mañana es radiante, su perro le mira. “Cuántas formas de egoísmo existen”, se pregunta. De las mías la más manifiesta es la inactividad. Sé que le debo algo al mundo y no me atrevo ni a escribir cuentos para niños. Y ya tiene claro que bajar a los fondos del alma es lo mismo que hacer volteretas en una cama elástica, siempre sobre el diámetro requerido, con la precaución que delimita los bordes. Pero la caída libre, en la que el suelo se destiñe primero y después no soporta su peso, eso es como elevarse sin motivo en búsqueda del pánico del vacío, y el dejarse sucumbir o licuar entre las nubes. El dejarse hacer. No es verdad que el hombre no pueda soportar demasiada realidad: es el fingimiento el que destruye, la irrealidad incontrolada. Por eso Bartels escribe ahora buscando un refugio, capitulando su acechar. La atención es la verdadera plusvalía de la que hablaba el teórico, no el trabajo, la atención.
Bartels pasea. Lo irreversible calma su atención. Nadie quiere se víctima de un engaño, pero acusar le introduce en él. “Lo que hemos hecho”. Las olas son ese estado de reparación constante que no deja huella. El ir por ir, el ir y volver y para volver a ir.
“En una película oigo a un padre decir a su hija que él debería haberse casado con otra mujer: ¡Ella tendría que haber sido tu madre! ¿Por qué esto es incorrecto?” [Zettel 679]
La mujer viste su sensibilidad de virtudes: su miedo a la soledad la llama socializad y preocupación por los demás, su ignorancia la manifiesta como admiración, su desprecio con palabrería, su acción banal con explosión de emociones, su vanidad con cuidado de sí, su pereza con el recuerdo, su ligereza con compromiso, su falta de brillo con reflexiones inconexas, su lujuria con entrega, su falta de criterio con fidelidad, su insulsez con iniciativa… El hombre viste su inferioridad con la crítica a la mujer porque eso le hace creerse incapaz de cometer los errores a los que acusa.
La inteligencia de la mujer no está hecha para el lenguaje verbal. Su mente está demasiado encarnada. Por eso su fingimiento es tan burdo y tan bello a la vez.
El bien es frágil o por lo menos, el bien que conocemos, sus suportes. A los corazones que se van ennegreciendo, endureciendo, se les prueba con un grado de dolor que, para no resultar insoportable, se administra en pequeñas dosis. Esa constante es bioquímica; por esa razón todos esos estados de desequilibrio de la identidad pueden resultar purificadores o entumecedores. Un camino va hacia la desconfianza resabiada y hacia el cinismo; la otra identidad va cambiando por sí sola: primero se licúa dando el verdadero relieve del interior (esta experiencia es confusa y desalentadora). Todo adquiere un tono miope e inocuo: resultad verdaderamente costoso tratarlo todo como si tuviera el primitivo estado sólido. Los sentimientos tienen una capacidad de expansionarse, ondas sobre ondas, que el sujeto, para no perderse, se aferra a costumbres banales. La quietud le descentra y el movimiento le permite dar bocanadas de aire fresco. Todas las antiguas referencias que tenía que ver con el motivo del dolor se hacen pesadas. En este estado lo peor sería que el agua se secara y dejara las ruinas del mundo antiguo. En el proceso de evaporación que necesariamente ha de venir el agua ha debido de disolverlo todo. Lo único que se puede hacer activamente para eso es esperar: que todo se limpie. Cómo se anhela el fuego destructor: lo que no es tan fácil es disponer la pena en él. Porque la conciencia no está en estado sólido, líquida o gaseosa a nuestra voluntad.
Saber que la renovación puede ser fruto de una voluntaria involuntariedad.
Lo que no se hace puede ser más digno que lo que se hace.
La falta de inspiraciones falta de observación.
“Todos aquellos que albergan en sí un estímulo creativo vital (…) y esperan el momento en que son atrapados en la corriente de la vida original o, incluso, si no han llegado todavía a este punto, tienen, en cualquier caso, algún presentimiento confuso de libertad (…). Todos aquellos que, por otra parte, se han resignado a ser un mero producto de segunda mano derivativo, que no son sino el anexo a la vida… considerados como personas, son extraños, forasteros…”
“Los seres que han recibido el don de la libertad no se satisfacen con el disfrute del bienestar otorgado por otros” [Kant, La disputa de las facultades, 1798].
Y también tendría que acordarme
Motivos como daros a cualquier hora
Del día, tus manos nerviosas
Ante el vacío que se avecinaba,
Tu sabia sobre mi hombro en
Aquella nochevieja,
Dos cientos de los tres cientos modos que dormimos
Juntos en los que no encontramos
La paz,
Mi afán por desligarme
De atención infantil,
Todo a un tiempo,
Tu voz serpenteando entre
Mi huracán,
Tus silencios despechados
Por mi enfado,
La convivencia lo cura todo
Menos lo nuestro,
Y ahora sé que aquellas palabras
De mi padre la primera mañana
Que vio saliendo legañoso
De tu coche
Eran más verdaderas que ciertas,
Y lo que me dijiste
Al entrar en un hangar
Iluminado de navidad
-New York, New York-
Eran más ciertas que verdaderas.
Y ahora sé que la noche pasa
Y que asistimos a un milagro
Cuando el sol despunta.
Casi se ha abierto el
Acantilado con un mundo
Tras él.
Y aunque tomara plausibilidad
Nuestra auténtica vida
Me reconozco en ella
Como un ciego que solo alcanzaba
Hasta tu boca.
A las ráfagas cada vez más furiosas
Por verte
Les opongo el deseo
De tema el mismo deseo
Por aquel que tiene en su
Mano tatuada
Mi nombre,
Y así como las tuyas
Se espacian
Dejándome respirar
Le pido que me emborrache
Sin dejarme descansar
Y me de resacas sin recuerdos.
Y las lágrimas por ti
Amargas
Se hacen dulces
Si le miro
Y de ese dolor
Empastado de mis vicios
Que es constante en la mañana
Que es como una niebla de espinas
Le pido que lo glorifique
Porque yo no sé
Qué hacer con él.
Él también fue testigo
Y nunca se avergonzó,
Y obró el milagro
Y quiso una vida nueva
Para ambos,
Porque mi corazón se congelaba,
Tu cuerpo se marchitaba
Y llegamos a practicar
Mentiras decentes
Que cegaban
Nuestro fracaso prematuro.
Y al grito desgarrado
De no saber por qué el dolor
No es simétrico,
Le añado el silencio
En el que me consuela,
Acariciando mi nombre
Que siempre estuvo allí,
Que nunca me dejará,
Y entonces a un quejido suave y cauteloso
Porque no puedo abandonarlo más.
Y si una luz temblorosa
Sólo puedo decir –papá.
Es verdad que el afán de conocimiento –como dice Nietzsche –atempera las pasiones, porque ella misma es una pasión –más accesible, más llevadera, más satisfactoria; el egoísmo que a mundo se le acusa suele ser cuestión de envidia: la pasión amorosa es una gran escuela de egoísmo. El máximo daño que puede hacer la sabiduría es una profunda tristeza –frente a la frustración vital resulta in leve cociente. Sin embargo, el hombre atemperado o el desengaño suele ser moralmente excepcional, y esa excelencia mueve en la vida real, no así la sabiduría que se reserva la palabra cuando el aforo se ha vaciado. En general, ambas son ocasión para evadirnos sin complejos ni consecuencias del yo aposentado de una sociedad opulenta.
El mundo está más falto de luz que de amor. Esto es una realidad palpable, pero podría ser que tanto biográficamente como sociológicamente el amor deba ser el cortahielos.
Cuando llores amargamente por el pasado aparta tu vista y concéntrate no en el motivo sino en el propio dolor. El no te engañará como la haces tú al representarlo. Ya has pedido perdón y ya te han perdonado. Por eso deberías llorar de gozo: “si conocieras”.
Un milagro es maravilloso, pero en ocasiones no se ve como un milagro hasta pasados muchos años.
El pecado contra el Espíritu Santo en la filosofía es la falta de atención por considerar que es un problema ya visto.
Nunca he dejado de sentir la duda en el amor, desde el primer encuentro.
“La piel del alma.- Del mismo modo que los huesos, los músculos, las entrañas y los vasos sanguíneos están encerrado en una piel que hace soportable el aspecto del hombre, igualmente las emociones y las pasiones del alma están envueltas en la vanidad: es la piel del alma” [Nietzsche, Humano, demasiado humano, 82].
El sufrimiento te hace encajar lo quieras o no la realidad: la realidad es aquello que tiene más poder que tú.
El enfermo tiene apetencias que creen poder sanarle pero que le perjudican más: hay que saber escuchar a la enfermedad.
La vulnerabilidad y la seguridad: ambas son virtudes del conocimiento que separadas pueden convertirse en perversiones destructivas.
“La mariposa quiere romper su envoltura, la despedaza, la desgarra; entonces se siente cegada y embriagada por la luz desconocida: el imperio de la libertad. En los hombres que son capaces de esta tristeza –este desgarrar- (¡Que serán pocos!) es donde se hace el primer ensayo del saber si la humanidad, de moral que es, puede transformarse en sabia” [Nietzsche, Humano, demasiado humano, 107].
La libertad exige autodisciplina. Tal concepto se ha degradado hasta el punto que nuestras elecciones que resumen nuestra vida no poseen ninguna acción transformadora, en virtud de la cual pudiéramos decir: he aquí a un hombre libre!
El que ha decidido de antemano se ha preocupado en exceso y además lo más probable es que se equivoque: porque nuestra imaginación es demasiado pobre; tal pre-decisión a lo máximo que puede aspirar es a prefigurar un escenario y luego pasear sobre él meneando la cabeza cínicamente: ya lo sabía yo. Si su orgullo es demasiado poderoso se dejan escapar los detalles como un adorno banal a la esencia prefigurada, y es en ellos donde se encuentra el verdadero arte y la esencia de la verdad!
“Es una cosa noble el ocio y la ociosidad. Si la ociosidad es verdaderamente la madre de todos los vicios, se halla, así, pues, al menos en la vecindad más inmediata de todas las virtudes” [Nietzsche, HdH 284].
Como decía Nietzsche la mujer tiene el poder a distancia. Y en la cercanía intenta forjar lazos de dependencia tan ocultos que parecen estar en la lejanía y que, por eso, se confunden con la bruma. Si hiciera esto consecuentemente hablaríamos de una capacidad política extraordinaria, pero como es innato, sólo puede ejercer eses poder con el macho que quiere poseer o someter: ante el gran público pierde toda su fuerza y se convierte en un altavoz de ideas, sin carisma.
Un consejo que le daría a cualquier hombre: antes de cagarla, calla. Si hace falta calla permanentemente no porque tu opinión no importe sino porque es probable que no sepas de qué estás hablando.
La vulgaridad se encuentra en culpar a cualquier factor excepto a la propia voluntad. Así para muchos el tiempo va pasando entre sus propios quejidos: no se comprende que esa adoración hacia los espíritus libres está basado en una severa disciplina. La construcción de una voluntad de hierro cuya capacidad de fascinación se acrecienta hasta el interior produciendo un placer que no cambia por ninguna enajenación.
El alcohol produce un tipo de balanceo, sucedáneo y efímero, del producido por la lucha contra uno mismo: ese mismo del que se conoce gustan las imitaciones y los atajos.
El que esté leyendo a un grande debe pensar que por un tiempo su cabeza está bajo su influencia, que de ninguna manera podría llegar a ver el mundo como lo hace ahora. (Por lo menos esto nos pasa a las mentes mediocres –la ventaja que tenemos es que podemos aparcar un libro y disfrutar de unas cervezas).
La dinámica de la represalia y el agradecimiento (dos formas de adquirir poder) es correlativa con la simpatía desmesurada –en la que confiados caen como moscas- y la venganza. Habitualmente se considera que mostrar lo que tienes en el corazón puede mostrarse con juicio incluido, cuando en realidad lo que ocurre es que se avergüenza de la cantidad de cosas malas que ha sido capaz de sentir.
Hay gente que para aconsejarte en vez de arrojar luz, te arroja sombras. El mérito de este segundo tipo de gente es que te permite comprobar tu propio desconocimiento. En ocasiones, añadir nudos al nudo le permite a uno ver desde una perspectiva diferente. Los que arrojan luz no deshacen el nudo por completo, sino que lo deshilachan y callan en el momento preciso para que tú lo deshagas. También ocurre con algunos que sólo por escuchar de dejan ver la solución.
La presunción no debe ser castigada más que con el silencio. Intentar humillar al presuntuoso es hacer de él algo más importante de lo que es.
Si tienes un espíritu imitador sólo tienes que prestar atención a lo informe de las formas, intentar copiar lo que no pueda verse.
Si tienes miedo al aburrimiento intenta no matarlo con algo sino con nada.
Si tienes miedo al tedio que produce la soledad hazte un amigo porque habitualmente se trata de un farol: bajo una superficie hay una riqueza que te llenará de dicha.
Si tienes problemas de inspiración no te fijes en ella: ponla a prueba, desafíala como a un enemigo. Acción.
Si tienes rencor en tu corazón no conseguirás anularlo por ti mismo. A lo máximo que puedes aspirar es a demorarlo. Has de pedirle a Dios madre que te permita ver con sus ojos.
Si algo te duele en el interior ten cuidado porque es muy difícil interpretarlo: buscarás causas o motivos y siempre te equivocarás. Acepta la humillación de llorar. Con los ojos nublados sabrás más de ese dolor: déjala hablar a él, lo primero que te dice es que tu vulnerabilidad no es indigna. La autocompasión de rebajará porque quiere a otro hombre que no eres tú. La vanidad va unida generalmente a la ingenuidad y a cierta ignorancia práctica.
Un dolor es tal cuando lo hace a pesar tuyo: es lo más indominable y salvaje. Darle la vuelta es un don: en la otra cara hay un remanso de paz esperándote, pero está más cerca de lo que crees.
La miopía no es un problema. Lo difícil es ver las cosas de cerca con corrección.
Supongo que si Wittgenstein leyera estos consejos y los aplicara a su sorge me mandaría a tomar por culo.
Más allá de la camaradería, a la que estamos acostumbrados en nuestro pequeño círculo de amigos, hay cierto tipo de amistad inquebrantable con respecto al que se admira intelectualmente, y en el que se beben las palabras. Es posible que esa admiración sea correspondida porque el maestro necesita del entusiasmo reflejado en un espejo virgen. Aunque el maestro nunca hablará en serio de su alumno sino con una ironía paterna lo llevará grabado en el corazón superando a aquel con creces.
El hombre necesita estar continuamente convirtiéndose sino quiere estar a expensas de los sucesos, pero no adecuándose a ellos sino haciéndolos girar en torno suya con nuevos pasos de baile que sean cada vez menos artificiales.
La confianza que tiene Bru hacia mí –el apoyar su cabeza en mis pies y dormir a pierna suelta- me llena de ternura. Supongo que es un buen truco para ablandar a los poderosos. Cuántas veces le he dicho a Dios “confío en ti” sin creérmelo. Si no está contento de mi doblez apoyaré mi cabeza en sus pies.
“Sólo así podemos escapar a la injusticia -o vaciedad –de nuestras afirmaciones, viendo el ideal como lo que es, un objeto de comparación –una medida por así decirlo- en nuestra consideración, en vez del prejuicio al que debe conformarse todo” [Wittenstein, Vermischte Bemerkungen- Culture and Value 146]
Y ello podría también aplicar a la práctica, a la forma de vida: en ese caso se trataría de evitar la hipocresía o la vida fingida, anular la distancia entre lo que somos y lo que creemos ser: qué diferencia hay entre el observar y el seleccionar: en el primero la interpretación es fruto de un esfuerzo y una nueva adquisición, en el segundo es el estereotipo que frustra cualquier intento de que la realidad se muestre. Cuando esta nos daña nunca sabremos por qué, la interpretación te ha hecho ciego a lo que en realidad estabas tomando como alimento; no lo podrás digerir si ese dolor no te hace cambiar tu punto de vista, tu ideal al que has estado esclavizado.
Compruebo no sólo con alegría y agradecimiento sino a veces con motivos que me llenan de angustia que todo lo que me ha sucedido –que yo veo importante- me lo ha dado Dios o lo ha provocado El: no sé hacia dónde me dirige pero sé que todo es cada vez más real, y más doloroso –no aquel malestar que era un lujo de establecido. Siento que esa proyección progresiva está solo comenzando y quiero no tener miedo, así lo único que puedo hacer que me prepare es abandonar esa inseguridad en El, porque en ese instante se convierte en una confianza desesperada, como en el relato del hijo pródigo.
Un libro sobre educación que denuncie la estafa de la educación. Hacerlo en clave de humor llegaría a ser una vejación.
Está más cercana a la actitud filosófica que prefiero la mirada paciente de un perro –incluso la expresión de su morro, los labios cerrados-, que la verborrea de los congresos o las preguntas típicamente filosóficas que tienen la respuesta estereotipada –al igual que la línea editorial de un periódico, o la ética bienpensante del mundo occidental; más bien habría que decir ética macabra, o morbosa.
¿Hasta qué punto estás atrapado por la imagen que quieres dar de ti? Sólo puedes librarte de ella con esa insolencia cínica y alcohólica, o con ese halo de respeto en que ocultas tu vulnerabilidad.
“La presunción del convertido recientemente” [T. S. ELIOT].
Parte de nuestra grandeza consiste en poder elegir a qué fuerzas superiores vas a tener que abandonar nuestra frágil naturaleza (nuestra miserable visión de los hechos y nuestros patéticos valores.
No perdona a la vida desatenta
Ni la atención otorgada con esfuerzo
Salvo la que no calcula consecuencias.
Malditas cadenas invisibles- No infravalores aquello que te parece puro teatro. Tal vez sea una ocasión de salvación.
Escribo porque no puedo dejar de hacerlo. La esencia del escribir es que alguien vaya a leerlo, sin embargo, alguien a quien se trata de deslumbrar o sonreír.
Cómo voy a vivir sin alcohol, sin grifa y solo?
A un lector mío le diría que antes de que él lo lea lo he tachado, y sólo lo que lee se ha salvado.
Represalia y agradecimiento. Diversión y soledad. Asepsia y difamación. Parece que todas las virtudes tienen una cara oculta que las pudre y por ello les da valor. La ignorancia con respecto a sí mismo es tal que se llega a justificar la infidelidad con la sinceridad, la ebriedad y la huida de sí con la valentía, la desmesura como pasión: no hemos interpretado bien la idea de que somos nuestros únicos jueces: creyendo que podemos interpretar nuestra vida de modo que no nos deje mal frente a los demás.
La estabilidad emocional se encuentra en un tipo de desequilibrio excéntrico que le impide a uno totalizar un estado de ánimo, resumirlo, por así decirlo, de manera que bien puede decirse que la virtud es una abstracción que es injusta con la vida vivida por los hombres. El mérito moral consigue en llevar adelante objetivos aunque a uno le desmienta la realidad o él mismo. Ese tipo de gente, cuando son acogidos por la serenidad, jamás la pierda y no están dispuesta a perderla: la vida entonces le lleva por un camino que ellos no podrían haber imaginado nunca: ancho y tan lleno de grandezas que les entra la tentación de despreciar como esclavos a aquellos que están como estuvieron una vez.
La pasión sólo puede educarse con la abnegación. Es entonces cuando nos presenta una variedad de placeres que no dejan la insatisfacción en el cuerpo, sino en todo caso en la inteligencia que ahora –seducida- se ríe de sí misma por no haber entendido nada.
La medida de un hombre no responde a su actividad sino a su descanso.
Cómo es posible que la paz sea producto de un milagro; media hora antes no existía, y ahora sí.
Lo rápido que pasamos página y consideramos que se trata de un nuevo capítulo en nuestra vida. Sintiéndolo mucho tú no eres el autor de tu biografía. Ya notarás cuándo se trata de un nuevo capítulo, o cuando sea punto y aparte. No afirmo que no estén escritas nuestras decisiones y proyectos, sino que no sabemos cómo están escritas!!
Quien quiera escribir tendrá que estar dispuesto a esperar.
Esta tarde
(cansado ya esta tarde de palabras y cerveza)
Las golondrinas me reprochan
Y me dictan,
Aletean como un ángel,
Serviles y señoras,
Dueñas y arrendadas,
(el aire es suyo
Mientras vuelan)
Aletean y dicen:
“mejor es tu silencio:
Tu vida no se consume,
Se enciende,
En el azul imprevisible
De esta tarde”.
Jamás podré domesticar
Tanta belleza
Demasiado salvaje demasiado
Inocente,
Porque no es solo ella
Sino el mundo minucioso
Que me ha abierto.
Ahora
Que eres un adulto tímido
Y funcionario,
Que posees algo de cultura
Y coche propio,
Que has viajado sin paraguas ni billete de vuelta
Y eres
Doctor, apto cum laude;
Ahora que te peinas hacia atrás
Por los “claros” sintomáticos
Y te haces revisiones anuales
Y conservas con nostalgia
El primer dólar,
Ahora que ya no temes
Las etiquetas ni la hora de la cuenta,
Que invitas pródigo y
Te abrazas sin reservas,
Que lees indignado el periódico
Y lloras por dentro la vida desatenta
Y la soledad,
Ahora que llevas corbata en las bodas
Y rechazas algunas marcas
De güisqui, de políticas y de mujeres,
Que haces la declaración
Antes de tiempo,
Que duermes de costado
Y dosificas tu cerebro con pastillas,
Ahora,
Os lo confieso, ahora es cuando digo
Que nunca dejó de existir aquel niño,
Aquel mundo inmaculado,
Aquel milagro,
Del que nunca debía haber despertado.
Todos los mares del mundo tienen
Orillas, y costa,
Aún empeñándome en viajar en círculo
Algún viento improbable, astero,
Te retornaría a una tierra
Nueva,
Porque en el momento en que la vieras
La medida de tu extrañeza
Te haría tan secreto
Y afín a ella
Como tu primera casa materna:
Así de infinito,
Insondable, era para ti
El océano.
Sé que no debí decir nada
Ni tocarla
Para poder imaginar
Caricias imposibles
Y yacer con ella
En todos mis sueños.
No hagas nudos en tus venas
Aunque sientas fluir en ellas
Algo viejo que quiere marchitar a tu pasado.
Extiende, abre
Tus brazos al viento,
Camina sangrando
Y descansa tu cuerpo tenso
En la superficie salada;
Nada mar adentro,
Cierra los ojos,
Siente las olas antes
Que sean espuma y mueran,
Deja que tu sangre tinte y destiña,
Y si un estertor golpea tu pecho
Abre los ojos y dale al azul tus mentiras
¿No sabes que las gaviotas
Son ángeles perfectos
Que una vez vieron la cruz
Y quedaron atrapadas
Y perplejas?
¿No sabes que te envidian
Porque sientes en tu cuerpo
Lo que no entienden,
Aquellos que les hace virar
En los márgenes del viento?
El secreto de todo placer es la novedad, o la rememoración. Cuando se vuelve intencionado puede perder cualquiera de estas dos características y se hace empalagoso y foco de desdicha.
Las dudas de amor se han de combatir: unos buscan razones para el resentimiento, otros dedican su atención a cualquier producto del espíritu o lo han ejercitado tanto que su propio espíritu les deleita; incluso cuando su atención se hace pesada o enervante tienen a esperar porque los caminos empinados suelen traer buenas vistas.
Los que abominan la noche alcohólica pueden tener dos problemas: creen que es algo sistemático o, por otra parte, que son tan castos que no seleccionan el disfrute de tanto sexo opuesto, tan recatados que no aguantan las sorpresas.
Pensar en una mujer como un regalo del cielo que ha sido concedido para pasar por el valle de lágrimas con alguna sonrisa, con el sueño reparador.
Si supieras lo que me haces sufrir. Me atrevería a decir que esta es la prueba más dura que Dios ha puesto en tu camino para que te acerques definitivamente a El.
Cuando se da la vuelta en la cama porque sabe que la estoy mirando.
Como el amor, no sabemos dónde ni por qué
Como el amor, no se puede imponer ni permite escapar,
Como el amor, a menudo nos hace llorar,
Como el amor, rara vez le somos fieles.
[Auden, Ley, dicen los jardineros].
Poder decir: para mí, toda la vida es hoy.
Cuándo nos fundimos más,
En el abrazo sin límite,
En el contacto cálido de nuestros labios,
En el mirarnos
Después de todo significado,
En la manera que haces explotar
Mi risa cuando hablas de la manera
que te enseñaron tus padres,
En tu alegría manifiesta
Cuando te llamo al instante
Después de tus mensajes.
O cuando siento fluir el miedo
Por tus manos
Cuando mis palabras nada valen
Porque valen más las de los otros,
Cuando miro cada quince segundos
La pantalla desnuda del teléfono,
Y sé que tú haces lo mismo,
Y dudas, y dudo,
Y prefiero otra cerveza
Para disiparme, para poder dormirme
Por si mañana vuelves a ser,
De nuevo, una amiga.
Estar un tiempo en tu piel
Para sentirte
Para verme en tus ojos
-tu opinión no importa,
Ni la de los otros-
Cómo el pasa el tiempo para ti
Si se sobresalta
Y se difumina
En instantáneas vivas
Como me pasa a mí
Cuando creo que te tengo.
Ese territorio extraño
Entre lo que siento
Y lo que hago, y
Entre lo que sientes
Y no sé,
Y lo que haces,
Para hacerme pasar por otro
O darte mi corazón
En las manos.
Doy gracias a Dios porque hay cosas que me duelen hasta los huesos. Una vez le pedí un corazón deshecho y la fuerza para mantenerlo siendo el mismo que fue.
El jazz es la emoción contenida, su lugar natural, un equilibrio entre sentimientos, primero los básicos: placer y dolor, descanso y tensión, relajación e injusticia, frialdad y lágrimas, contemplación e interioridad, armonía y guerra para crear un conjunto pacífico, brillo oculto.
Un diecisiete de julio me di cuenta que no tenía ningún consejo para mí, cómo lo iba a tener para alguien, que las heridas hay que airearlas al viento porque no contesta ni comenta, que la exigencia es suave si hay amor y que lo que importa en ellas es el contenido, que la estética es un consuelo y es fruto de la vanidad o la presunción de querer ser autor de la belleza, que hay otra belleza que llena, que desactiva la iniciativa o la intención, que los hombres y mujeres son bellos cuando se mueven, compran, ríen, discuten, se admiran, engordan, difaman, se emborrachan, piensan, mienten, estornudan, se acobardan, alardean, engañan, se preocupan, van con prisas, se concentran, porque un héroe dios, un monstruo no angélico, el Dios lo ha asumido todo, aun su rechazo o descreencia. Su asunción tiene tanto poder que suele tentar a esos descreídos, y hasta los protege, porque no le gustan las palabras, ni la serenidad contenida, porque los que ya son suyos ya están crucificados deleitándose por anticipado del manjar inmortal. Un día de julio, el diecisiete, me di cuenta de que no podía temer nada, pero que ese arrojo no me hace invulnerable. Me di cuenta que dedicaba mi vida a las palabras, y nada valen porque ya nos pasado. Y le pedí a Dios un nuevo cerebro para sentir la tierra que es más que el papel, para empezar con esa moción y no abandonarla jamás (y esto es la esencia de la religión).
El lujo de decepcionarse por algo. El lujo de buscar la infelicidad.
Mi conciencia vital es tan corta de miras que asimilo la dicha a ciertas escenas de mi vida –como fotografías- y no puedo encontrar en ellas ninguna tipología.
La paz de quien sabe que su camino no existe.
Dios no castiga a los que fingen. Se castigan en el mismo acto.
Lección de anatomía
(una corrección a un poema de Juan Manuel Roca)
Se nos dio el cuerpo
Para tener cerca al enemigo,
Para vigilarlo y que no tenga tiempo
De apostarse tras un árbol
A esperar nuestro paso.
Se nos dio el cuerpo
Para que entre él y nosotros
No haya terrenos minados
Ni emboscadas.
Se nos dio sin exigirlo,
Como al príncipe el trono,
Para que no pudiera
Mezclar el vino con veneno
Sin abdicar de su reino.
En adelante se impuso
La costumbre de ir con el cuerpo
A todas partes,
De bañarse con él
Para evitar la sorpresa
De un brillo de puñal tras la cortina.
Construimos el hábito
De seguirle los pasos al cuerpo
Y tenderle la trampa del espejo,
De no dejarlo a solas
Ni siquiera cuando duerme.
Ma il mio mistero é chiuso in me,
Il nome mio nessum saprá!
No, no, sulla tua bocca lo dirò,
Quando la luce splenderà!
Ed il mio hacio scioglerà
Il silenzio che ti fa mia!
Mas mi misterio se encierra en mí
Mi nombre nadie sabrá,
No, no, sobre tu boca lo diré
Cuando resplandezca la luz!
Mi beso deshará
El silencio que te hace mía.
[Turandot, Puccini].
Desde que tengo esa foto tuya sobre fondo blanco te tengo más cerca, pero mucho más lejos.
Ayer, de nuevo, Bru volvió a oler algo extraño. Un macho cabrío, parecido a un rebeco, joven avisaba a su pequeña manada del peligro. Bru lo tuvo muy cerca, tanto que hasta él mismo descendió su velocidad: su olfato debía estar embotado, embriagado. El rebeco casi ni miraba a Bru pero cuando lo sintió a dos metros escasos de distancia dio un salto lateral con una agilidad extraordinaria, como si tuviera alas. Bru no podía dar ese salto, así que tuvo que dar la vuelta al peñasco y yo empecé a temer por su integridad. No pude ver lo que pasó después; imagino que fue parecido a lo anterior. Pero en cuestión de segundos, de una grieta –grácil, con un dominio que rozaba la perfección- saltó el rebeco hacia mí. Bru asomaba su cabeza desde atrás sin aliento para ladrar. Nos miramos. Yo estaba paralizado, él buscaba instintivamente una salida, pero no noté miedo en su mirada sino nobleza y un movimiento tan alejado a lo mecánico que algo en mi conciencia de geómetra saltó por los aires. Cuando llegó Bru, el rebeco estaba a cien metros de distancia. Me identifiqué con Bru: respiraba compulsivamente: había rozado algo que superaba su comprensión pero su instinto requería, y –aunque su emoción le había sacado de sí- no podía ni hacer una hipótesis de qué era aquello salvaje, salvajemente formal y estilizado, indomesticable y libre. Bru durmió muy ben aquella noche. Yo también. Pero no quiso alejarse de mí ni un segundo.
Si hay algo que he aprendido a desconfiar es de mi cabeza, y hacer más caso a ese instinto que me lleva a arriesgar cuando todo está perdido.
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