España, quinientos años de historia como formación estatal,
imperio católico en el que no se ponía el sol, muro de contención de la Reforma
luterana, martillo de herejes erasmistas y leyenda negra. Potencia decadente
durante tres siglos, furiosa barrera contra Napoleón, guerrillas, país de
juntas y de vaguadas. Laberinto de pasiones y nido de intrigas durante todo el
siglo XIX, liberalismo siempre inconcluso, revolución industrial en la
periferia, nacionalidades que no se dejan asimilar, dos repúblicas que acaban
mal: estallido y tragedia africana en 1936. Una sórdida dictadura de cuarenta
años, apuntalada por la guerra fría, que acaba en pacto, un amplio pacto de los
moderados. Legitimación de la monarquía y apertura de una inédita etapa
democrática. Retorno a Europa, dinamismo, crecimiento, modernización,
globalización, fortificación económica del centro y aires de nuevo rico.
Quijotadas de derecha y de izquierda. Borrachera inmobiliaria. Cataclismo
financiero mundial, riesgo de suspensión de pagos y ruda intervención alemana.
Por Enric Juliana. Corresponsal en Madrid de La Vanguardia.
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