Seguidores

jueves, enero 03, 2013

I Like to see you


Salí de casa al amanecer del primer día del nuevo año y lo primero que vi fue una carta escrita por Dios. Tenía forma de señal de tráfico y me decía que él único camino posible era seguir recto, hacia delante.



Seguí caminando y al poco, en una esquina, tropecé con un amigo, nos abrazamos y me dijo: "estaba pensando en ti". Le conté mi último experimento social: estas fiestas decidí no enviar felicitaciones, a nadie, ni llamadas, correos, ni mensajes, esperar a ver cuántas felicitaciones, espontánea y libremente recibía. Reímos a carcajadas cuando le dije que no había recibido ninguna, tampoco la suya. Se despidió apresuradamente, pues tenía que ir a poner en hora su reloj.  Me despedí: le dije adiós, pero debería haberle dicho que hacía meses que tenía en mi estantería un libro suyo, que nunca volvió a recoger.

Seguí, recto, hacía delante. Vi a mi yo del futuro que fumaba con gesto impaciente, sentado en la terraza del bar que regenta mi terco pasado, al que, por cierto, cada vez voy menos. Me hubiera gustado entrar, tomar una copa con mis viejos remordimientos y culpas, y de tener más tiempo le habría aceptado un cigarrillo a mi futuro, pero tenía que seguir, recto, hacia delante.

En mi camino, vi playas, niños, nubes, mujeres hermosas, un deportivo rojo y, en el horizonte, montañas nevadas. Me llenaba el pecho una extraña euforia, me sentía como  una cantante de jazz  jugando  a fútbol en tacones, por las calles de París. Pensé que, para ser un día perfecto, sólo faltaba algo de música sinfónica sonando en el ambiente.


Vi mi rostro, ajado y cansado, reflejado en un escaparate. Sin detenerme, le dije: me alegro de verte.


No hay comentarios: