Gracias sean dadas al Innombrable,
con carácter retroactivo según la concepción curva del tiempo
que hace de algunas cosas parecerse tanto,
por la felicidad nueva que vi en el rostro de A. esta nochebuena,
el Hosanna de Hillsong que hace ligero cualquier peso,
gracias por las veces que me he quedado sin palabras
paseando con mi hija por el río,
y por su incorrección en el habla
que está repeliendo la gramática
con todas sus fuerzas
intuyendo el mundo que se le abre
entonces.
Gracias por aquella tarde en Dublín
en que S. comenzó a llorar
tratando de derritir mi vacío,
y la niña supo de inmediato
que necesitaba consolar a su madre.
Gracias por estas noches de soledad
con algún cigarrillo y con ideas
que desaparecen con el sol.
Gracias por ese extrañamiento tan raro
ante el delirio y la decepción de S.
Sin duda ella tiene una vida por delante.
Gracias por cuento no sé de ese delirio
y de lo que ocurría en esa cabeza arrogante
y sin embargo piadosa.
Gracias por darle la fuerza
para forzar este muro entre nosotros.
Gracias al Rostro Innombrable
porque este ciego pálido buzo
le da miedo mortal esa soledad
que ya asoma,
con su desesperanza,
con su blasfema deesperanza.
Y gracias a algunos que no quiero decir
que no han hablado de golpe
ni lo que debo hacer
sino que nunca se separan
de mi lado.
Qué bien mayor
que la compañía callada
puedo aspirar.
Gracias por la pequeña.
No hay comentarios:
Publicar un comentario