han luchado por un palmo más de tierra,
murallas, bienes, alimento y esclavos.
La religión no era un pretexto,
era la sombra de la bandera,
el Dios con nosotros y con vosotros
el vuestro,
el corazón al unísono,
el grito de victoria,
honor, sangre y fuego,
las batallas de más de un día
se contaban durante años
al calor del fuego.
Un ciudadano, un soldado,
un soldado, un ciudadano.
En menos de diez minutos
se rendían los cuerpos,
las bajas se enterraban con la
bandera y las dotes de su dios.
Hubo un hombre al que Dios habló,
te daré un pueblo próspero,
y fue esclavo, desterrado, esparcido,
¿Quién puede olvidar
a un Dios celoso?.
Tenía que ser una estirpe,
la genealogía de la memoria,
y entre ellas, una tribu
del que nos liberará,
los hombres siempre piensan que el futuro
puede ser mejor o definitivo,
pero ya era un pueblo viejo,
la jerarquía que cuida de su pueblo
sabe que definitiva solo es la muerte,
y cuando Dios habló en arameo
y conjuró
pobreza, enfermedad, ignorancia
y la muerte suprema,
trajo el paraíso es verdad
Pero solo Cristo es cristiano,
nadie cree que es querido
por el gran hacedor.
Nadie cree que su madre
una bonita, sencilla, mujer
que nació inmaculada
porque fue lo primero que quiso
y que encandiló al Innombrable,
nadie cree que esa madre
puede quererla más que su madre.
Y hubo un hombre muy sabio
que se asfixiaba gritando
sin El no podéis,
los hermanos huérfanos
se odian en secreto,
un país sin filiación
hará de la tierra
la guerra,
sobre el horror y la locura
la guerra a distancia
los nuevos templos
se rodearán de fanáticos,
cíclopes sin dios, sin patria,
sin hogar,
dominarán la tierra.
Los dioses antiguos
no tardarán en volver,
en trescientos años,
para instaurar al hombre antiguo,
a los viejos dioses,
y encontraran al imperio
preparando las programación
de los televisores,
y serán nuevos esclavos,
sin cambiar de dueño,
Se prohibirán sacramentos:
nadie morirá jamás
deshecho en el polvo
de una bomba de racimo,
aquel que hable de un Dios-Hombre
será muerto ante el pueblo,
no hay resurrección, no hay vida,
el hombre no puede soportar demasiada realidad.
Religión y gobierno, que nadie ose
mancillar la ley de los pueblo:
¿Hallara el hijo del hombre fe
cuando llegue a separar trigo
y cizaña?
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