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viernes, diciembre 08, 2006

El asunto Wittgenstein (13)

Me desperté como si hubiera dormido cien años. Tomé una ducha y cuando me estaba secando ya sabía lo que debía hacer. Bárbara entró agitada en la habitación. Sin darle tiempo a hablar le dije:

- Me tienes que hacer dos favores. Dame la dirección de la librería de París, tengo que encontrar más pistas sobre esa carta.
- ¿Y el otro? -Me preguntó ella como contestación.
- ¿Me vendes el coche? Me voy a París y no me gusta mucho el avión.
- No - contestó ella. Se dió la vuelta, entró en la habitación y salió con dos grandes maletas. - Nos vamos juntos.

Unos minutos después el Mercedes SL 55 circulaba a más de cien kilómetros por hora por las angostas y mal asfaltadas calles del pueblo. -¿No me habías dicho que no te gustaba volar? -Me preguntó Bárbara.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No sé si es cierto lo que he visto
o es el efecto de una droga.
¡Qué bien! Hoy todo es tan distinto...
parece que el mundo funciona.

La gente ya no siente miedo,
las sombras tienen mil colores,
el viento barre los problemas
y en las pistolas crecen flores.

Y es que es tan alucinante
que hace días que no duermo.
Por si acaso al despertarme
veo que todo ha sido un sueño.

Porque nacemos indefensos
nos dan un nudo en el ombligo,
luego nos quitan nuestros sueños
y nos confunden en el camino.

Maldigo a todos esos locos
que quieren gobernar la vida
sin las palabras del poeta
y sin las manos del artista.

Y es que es tan alucinante
que hace días que no duermo.
Por si acaso al despertarme
veo que todo ha sido un sueño.