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jueves, abril 26, 2007

EPÓNIMOS

El doctor James Parkinson fue un temprano socialista autor de folletos provocadores, con títulos como Revolution without bloodshed. En 1794 estuvo implicado en una conspiración un tanto lunática, al parecer, denominada el complot de la pistola de juguete, en el que se planeó dispararle un dardo envenenado al rey Jorge III en el cuello cuando estuviese en su palco del teatro. Parkinson hubo de comparecer ante el Consejo Privado, que le interrogó, y a punto estuvo de que le enviasen a Australia cargado de cadenas; pero al final se retiraron los cargos que había contra él. Pasó a partir de entonces a tener un enfoque más conservador de la vida, se interesó por la geología y fue uno de los miembros fundadores de la Sociedad Geológica y escribió una obra importante, Organic remains of a former World, que siguió imprimiéndose durante medio siglo. Nunca volvió a causar problemas. Hoy le recordamos por la frase que le dirigieron los médicos encargados de estudiar su rara afección: "Mr. Parkinson, no sabemos lo que tiene", pero también por ser la única persona de la historia que ganó un museo de historia natural en una rifa. El museo quedaba en la plaza Leicester de Londres y lo había fundado sir Ashton Lever, que se había arruinado por su afición desmedida a coleccionar maravillas naturales. (B. Bryson, Una breve historia de casi todo).

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