Feliz es sólo el hombre bien templado, Que del hoy se hace dueño indiscutido, Que al mañana increparle puede osado: «Extrema tu rigor, que hoy he vivido»
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sábado, junio 23, 2007
Noticias del día
Hoy iba a escribir un post sobre el juicio que se sigue en Nueva York contra una escritora, Laura Albert por un presunto delito de Fraude. Según cuenta el New York Times, un tal JT Leroy escribió un novela "Sarah" que cuenta la historia desgarrada de una prostituta que busca sus clientes entre los camioneros que transistan las autopistas de New Jersey. El libro fue un inmediato éxito de ventas, y el misterioso autor se convirtió en una enigmática celebridad , que tan sólo concedía entrevistas radiofónicas. Cuando una productora quiso comprar los derechos para una película, tuvo que negociar con una mujer, llamada Speedy, que hacía de representante del tal JT Leroy, quién permanecía mudo en las negociaciones. Finalmente se firmó el contrato y se pagó la millonaría cantidad, pero poco después una investigación periódistica reveló que JT Leroy no era ni el hombre que las editoriales y productoras creían ( y pagaba), sino la mujer que le hacía de representante y por tanto, los contratos carecen de cualquier valor legal. Al parecer, Albert había creado a JT años atrás, cómo uno más de los personajes que asumía cuando llamaba a teléfonos gratuitos de asistencia psiquiatrica. Cuando tras años de terparia el psiquiatra quiso conocer a JT , Laura pagó a un vagabundo para que la suplantara. La representante, Speedy, era la propia autora, y el JT que negociaba con las editoriales no era más que un antiguo novio de su hermana. Ahora, Laura Albert, se defiende diciendo que sufre alguna especie de trastorno múltiple de la personalidad, y Speedy y JT, no son más que algunas de sus personalidades psicóticas que ha ido utilizando a lo largo de su vida, incluida a Sarah la protagonista de su novela. Todo ello fruto de una infancia atormentada, de los abusos sexuales, que sufrió y de sus experiencias de adolescente en las cabinas de los camiones. Una trágica historia que esta semana narró en el estrado bajo juramento, dónde fue desgrannado las otras personalidades que desde que huyó de su hogar siendo adolescente ha ido asumiendo. Apasionante y complicada historia, que a lo mejor acaba con con la esquizofrénica autora en la cárcel, y seguro que con otra película. Pero me he encontrado una noticia que aún me ha llamado más la atención. Según El País, Tony Blair, que hoy visita al Papa en el Vaticano, se va a convertir al catolicismo en cuanto deje Downing Street. Me ha venido a la mente la escena del Padrino III, en la que Michael Corleone se confiesa en el claustro de un monasterio. Atormentado por sus incontables crímenes, incluido el asesinato de su propio hermano,durante la confesión el padrino sufre un ataque hipoglucémico, que a punto está de reunirle con el redentor antes de tiempo (antes del Padrino IV, claro). Si esa es la reacción por confesar el asesinato de unos cuantos centenares de personas, qué no sufrirá Tony Blair al dar cuenta de la muerte de centenares de miles de civiles irquies, cuya única culpa conocida era haber equivocado el lugar de nacimiento. No me cabe duda de que, si sobrevive a la confesión, Tony alcanzará la redención, pues una de las cosas buenas del Dios de los católicos es que todo lo puede, hasta perdonar eso.
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