
Es muy apreciado por mis allegados, el carácter risueño y optimista que me acompaña desde que despierto muy temprano por la mañana hasta que me levanto ya cercano el mediodía. Es entonces cuando esta mía matutina forma de ser experimenta una desagradable mutación que me convierte en alguien insoportable, también para mí mismo. De esto doy gran parte de culpa al anormal funcionamiento de este mundo y de la mayor parte de sus habitantes. Pues bien, para tratar de enderezar el rumbo y llegar a las horas vespertinas lo más relajado posible, desde siempre, practico el oxigenante ejercicio del paseo posmeridiano seguido de una siesta con pijama. Os confieso que a lo largo de la vida he probado todo tipo de siestas. Desde las muy recomendables siestas estándar (de diez minutos en el sofá o veinte en la cama), a las microsiestas (de unos pocos segundos, practicables durante toda la jornada), las Toursiestas, las Girosiestas, las Vueltasiestas (ohhh, aquellas legendarias siestas escalando el Tourmalet, el Passo di Gabbia o el Naranco de Bulnes), las siestas de media mañana (normalmente en el trabajo), las siestas de pie, las muy poco recomendables siestas en pareja, siestas en grupo, bestisiestas (con mamíferos no humanos) y las perturbadoras Antena3noticiassiestas. Pero la siesta por excelencia, la reina, es la siesta de pijama. Es muy amplio el abanico de personas que gustan de disfrutar de este rebuscado tipo de siesta: gente con una jornada laboral comprimida a la mañana, degenerados y pervertidos, mujeres, ingenieros informáticos, estudiantes indolentes, etcétera.
Practicada normalmente en la época invernal, esta siesta exige un cierto ritual. Desconectar timbre, teléfono y móvil; bajar persianas al máximo; una bolsa de agua caliente en los pies (para los más sofisticados) y una tarde libre de todo compromiso. Es innecesario decir que el uso del despertador es totalmente inadecuado. Asimismo, debemos advertir que, en ocasiones y sobre todo para los que se inician, el despertar de estas siestas es algo complicado: confusión espacio-temporal, tendencia a empalmar con el sueño nocturno y otros trastornos menores que desaparecerán si somos constantes en la práctica de esta saludable costumbre.
2 comentarios:
Yo también tengo esa tendencia a empalmar durante la siesta..
Lo que decía, degenerados y pervertidos.
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