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domingo, noviembre 25, 2007

El cuaderno azul (13)

21-dic-1994: Light and life / to all / he brings / rising with healing / in his wings.

El atractivo de volver a casa es que te da la sensación de que las cosas van a cambiar. No solo porque realmente el que vuelve ha cambiado sino porque también el tiempo ha pasado en el lugar de origen. La equivocación es interpretarlo como si el mundo o uno mismo estuviera renovado, pues es precisamente lo contrario lo que ha pasado. Y sin embargo aún sabiéndolo se puede engañar al cerebro mediante una astuta obstinación en empezar de nuevo y no repetir lo que seguramente volverías a hacer de nuevo mal.


La patria es mucho más de lo que parece o de lo que se puede hablar. No son los signos de la identidad sino la identidad misma sobre la que inconscientemente descansamos. Tal vez sea cierto que deba ser reconocida a través de signos y que difícilmente pueda sobrevivir sin ellos. El alejamiento y el tiempo por ello suelen replantear al individuo su relación con su patria a un nivel consciente. La sustancia se subjetiviza pero para ello ¿no habrá de adquirir necesariamente una nueva porción de materia desespiritualizada?

Podría ser que el sentido trágico de la vida fuera universal, por lo menos extensible al mismo sentido de justicia poética que se ha desarrollado a partir de la mitología primigenia de la que surgen la ur-fractura y la reflexividad culpable. Lo que científicamente es constatado parece ser obviado por cierto pensamiento único que se indigna por siglos de imposición de represiones y aboga por una inocencia naive. Pero qué distinta es su vida a sus palabras cuando cargan de culpa a todo el pasado histórico de las desgracias del mundo y se arrojan a sí mismos al cielo de los justos.

Qué enorme pena notar nerviosismo y precipitación en un hombre de Dios: parece que en ocasiones no busco otra prueba de la existencia de Dios más que su buen hacer en sus santos y es como si me defraudara. Y es precisamente por eso por lo que tengo que creer?

La verdad más absoluta que puede dar un hombre es una página de su vida: contar su historia.

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