[N. de. A: Estas notas fueron escritas a principios del año 1996 en un rincón de una comarca deprimida de Catalunya]
1. A decir verdad los mayores cambios son provocados por algo externo. De esta manera los relatos adquieren su carácter trágico. Una gracia sobreañadida reside en tratar de hilvanar el orden de los acontecimientos con los sentimientos que nunca supimos expresar, pero que estaban de algún modo. El que mejor cuenta lo que le pasa es el que nos hace paladear cómo los hechos iban refutando su orden proyectado. Eso es lo que provoca la catarsis.
2. Hay que tener cuidado con esos sentimientos femeninos de admiración, adulación e incluso sometimiento. Puede interpretarse como un quid pro quo, dependencia a cambio de protección.
3. ¿Por qué se confía en la conexión interna de los hechos que consideramos privada y privilegiada para un espectador selectivo? Es propio de nuestra naturaleza no escarmentar a pesar de que una y mil veces la realidad la desmiente? ¿Por qué el miedo a sentirse sin ella desatendido, habitante a la intemperie? Ese afán por contemplar el propio estado tiene una consecuencia primera nefasta: incapacidad para observar la belleza que siempre es exterior. La belleza sencilla para quien ese tipo de justificación es superflua.
4. La dificultad reside en fiarse de las palabras, no de las voces.
5. Miro de reojo y veo las pésimas condiciones morales en que nos sostenemos. Por qué en una reunión social todos intentan demostrar que ya son felices, y en algunas ocasiones tras una larga charla sobre nada confiesan la difícil situación en la que se encuentran? Pero en ambos casos demuestran una incorregibilidad de su propio juicio, como si no necesitaran ninguna ayuda para alcanzar la certeza de la visión. Como si quisieran hacer hincapié en la necesidad de su camino: para ello subrayan unas circunstancias demasiado tipificadas o bien su yo desmedido in trouble. Sea cual sea su coyuntura solo les queda afirmar ciegamente el no arrepentirse de nada, como si eso les diera una satisfacción que los dos sabemos es fingida. Me dan ganas de decirles: si se me permitieran repetir algunas experiencias no volvería a perder el tiempo contigo.
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