
31. Me gusta la iglesia y estoy a gusto en ella por encima del poder que a veces ha utilizado para beneficios extra-escatológicos, porque entroncado a su comunidad no se me niega el alimento aunque su doctrina oficial chirríe en mi cerebro. A la iglesia no le interesan mis opiniones sino mis hechos, no mi inteligencia ni lo que pueda poseer de valioso sino mi felicidad; ella es, como las madres, juiciosa en medir la calidad del corazón y eficaz en su cura, y en eso sí necesito mucha ayuda, pues el sosiego es un don y su cuidado un largo y sabio proceder que ella conserva cristalizado desde hace siglos.
32. El carácter enigmático hace muy atractiva a una persona, pero podría no ser más que la ocultación de su pobreza interior.
33. No entiendo la promesa en la convivencia con una mujer para toda la vida. Platón tampoco lo entendía. El pensó que la sexualidad podría satisfacerse para la generación de los vástagos y que el Estado podría hacerse cargo de la educación desde los primeros meses. De ese modo la igualdad de géneros estaría asegurada y la desigualdad provocada por los linajes aristocráticos liquidada de raíz. Cuando intentó llevarlo a cabo en Sicilia, tras cuatro años de penoso gobierno las mismas mujeres se sublevaron contra la república que las dotaba por primera vez en la historia de poder político y fue vendido como esclavo.
34. El que escribe es un condenado ante el tribunal de la vida.
35. Morir es la única verdad, y la condición de toda verdad.
36. Vivir bien es prepararse para no llegar tarde a la propia muerte. Bienaventurado quien no se escandalice de mi, dice la muerte.
37. Si la muerte fuera la última palabra de la vida, todos los moralistas habrían fracasado.
38. La autenticidad de la muerte reside en que puede volver inauténtica toda nuestra vida (Dublineses).
39. Salir victorioso en la propia muerte es una batalla perdida.
40. Aunque la muerte sea la verdad sobre mí mismo, nadie podrá presenciarlo.
41. La muerte es lo más bello. Nada más se acaba en el mundo.
42. La vida auténtica es vivir para morir.
43. La inteligencia es una blasfemia.
44. ¿Es posible coger las riendas de la propia muerte? (El pecado elemental).
45. Aquí yace un perezoso incómodo.
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