41. El único modo de escribir "algo" es sentirse llamado a ello, o no consentir que deje de estarlo (el viaje).
42. No huyo de la teoría, sino de la pereza. Huyo de la normalidad: fui hecho para la guerra, quiero sentir el hierro en el cerebro y el martillo en las manos. No las estrellas indolentes y lejanas que se dejan hablar sino las hojas. Ha llegado el tiempo de generar y mezclarse. Creo que la actitud teórica no es producto del sapere aude sino del miedo. La actitud del que se pregunta “cuando volveré a ver el camino que abandoné” o “ver por dónde van los que continuaron por el camino”.
43. ¿Qué día podrá decir el filósofo “la herida ha cicatrizado” y ponerse a regar las plantas?
44. El olvido es un ejercicio necesario para poder seguir navegando sin naufragar: para salvar lo poco de una nave que, si se hiciera cargo de "lo que ha pasado" se fragmentaría por la fuerza de diez mil hachazos. La unidad de un camino es la ligereza, la languidez y la ambigüedad respecto del recuerdo. Pensar es rememorar, pero pensar no es una actividad auto-fundante ni auto-concluyente. El hombre no puede soportar demasiada realidad (Eliot).
45. Nos creemos que por ser personas somos dignos de toda atención: pero la creación de ese imperativo ético fue formulada precisamente en términos opuestos: las personas son dignas para ti de toda tu atención.
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