Lo que más odio de los demás es ver reproducidos mis propios errores. Saber que no les puedo ayudar por el mero hecho de que es mi error. Ayudar es sumamente difícil, y por tanto sumamente bello.
Noto que mi inteligencia se despierta. Noto que grandes son mis limitaciones.
El ideal de mi vida es el silencio. No la afirmación irónica ante lo que se dice, sino la perplejidad no expresada o si acaso el hacerlo abruptamente.
Las cosas casan sin quererlo. Antes hay que verlas dolorosamente desgarradas.
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