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martes, febrero 12, 2008

El cuaderno espiral (5)

Hay que dar a manos llenos. Por qué se nos iba a juzgar si no?

La gran mayoría de nuestros errores son retóricos, estéticos. Aplicamos el género literario equivocado. Somos malos actores.

La fuerza de la palabra la constituye en gran parte el silencio entre ellas.

Para poseernos con los sentimientos hay que pasar antes por su desposesión. Hay que apuntar más alto.

Pensar que toda aquella ciencia última que nos enseñaban con mayúscula se aprendía con la misma esquematización con que uno es capaz de seguir una novela o una película.

El método científico tiene su origen no en el afán de poder, como se dice habitualmente; más radicalmente en nuestra incapacidad para sentir lo individual, el instante presente: lo bello y finalizado que siempre exige contacto y no admite generalización sino contacto.

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