El dominio de las pasiones da lugar a un tipo de posesión mucho más difícil: la del propio yo, ahí está se libera la última esclavitud sin la cual todas las demás carecen de sentido.
Feliz es sólo el hombre bien templado, Que del hoy se hace dueño indiscutido, Que al mañana increparle puede osado: «Extrema tu rigor, que hoy he vivido»
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miércoles, febrero 13, 2008
El cuaderno espiral (6)
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