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miércoles, febrero 13, 2008

El cuaderno espiral (6)

El dominio de las pasiones da lugar a un tipo de posesión mucho más difícil: la del propio yo, ahí está se libera la última esclavitud sin la cual todas las demás carecen de sentido.

Es absurdo tratar las cosas como definidoras de la propia identidad.

El buen orgullo. La arrogancia y superioridad de quien vive en la atalaya (por encima de sus posibilidades). La soberbia incómoda que no posee justificaciones. La que te impide mirar hacia atrás; la asesina de la nostalgia y la compasión. La que siempre acude a la realidad. La que no admite la versión cómica de las cosas ni mucho menos cuando ésta coincide con la justa y equilibrada.

Un libro es bueno cuando constituye un escalón donde subirse para ver (aquel que te da puntos de visto inconcebibles por el sentido común). Poner las cosas del revés.

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