Muchas veces llamamos pensar a atribuir culpas –como si fueran etiquetas- a las cosas (somos aún más cobardes cuando sin sentirnos culpables nos hacemos culpables).
Esas aspiraciones que duelen tanto por no estar realizadas son sólo una prefiguración de lo que vienen según la forma del pasado. En el fondo las respetamos porque cuando sucedan lo harán según su legalidad (sorprendenes).
La felicidad no depende de las condiciones: son las condiciones –no impuestas por ti las que la hacen florecer.
Escribir es una forma de debilidad; una resistencia al tiempo en la que nos diluimos igualmente, inútilmente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario