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domingo, noviembre 23, 2008

Der Abschied de Goethe


¡Deja que adiós te diga con los ojos,
ya que al decirlo se niegan mis labios
¡La despedida es una cosa seria
aun para un hombre, como yo, templado!
Triste en el trance se nos hace, incluso
del amor la más dulce y tierna prueba;
frío se me antoja el beso de tu boca
floja tu mano, que la mía estrecha.


¡La caricia más leve, en otro tiempo
furtiva y volandera, me encantaba!
Era algo así cual la precoz violeta,
que en marzo en los jardines arrancaba.
Ya no más cortaré fragantes rosas
para con ellas coronar tu frente.
Diótima es primavera, pero otoño
para mí, por desgracia, será siempre.

1 comentario:

Paul Paltrow dijo...

Sabía que lo harías. Es que lo sabía..