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miércoles, diciembre 24, 2008

El rey del salón oscuro

SUDARSHANA: Por tu amor he pisado los caminos duros y fatigosos, llorando amargamente. Al menos tendré ese orgullo.
SURANGAMA: Ni ese orgullo si quiera te durará, por él vino antes que tú. Si no, ¿quién podría haberte puesto en camino?

SUDARSHANA: Todo el sufrimiento que he pasado por su amor, la misma amargura de todo lo sucedido, me está dando ahora la compañía suya.

SUDARSHANA: Yo no sería feliz si no pudiese pisar, volviendo a casa, el polvo del camino que me alejó de mi Rey.

ABUELO: Dicen que nuestro Rey es inocente de belleza, y que por eso ama su múltiple hermosura, que relumbra como la joya de su pecho.

REY: ¿Podrás soportarme ahora?
SUDARSHANA: ¡Sí, sí, podré! Tu suspiro me echó de tí porque yo quise encontrarte en el jardín del placer y en mis salones de Reina; y allí hasta el más miserable de tus esclavos me parecía más bello que tú. Pero aquella fiebre y aquel afán se fueron de mis ojos para siempre. ¡Tú no eres hermosos, Señor mío, tú estás sobre toda comparación!
REY: Lo que es comparable conmigo está dentro de tí misma.
SUDARSHANA: Si eso es verdad, también eso está sobre toda comparación. Tu amar vive en mí y tú te miras en ese amor: y allí ves tu cara reflejada. Nada de esto es mío, Señor. Todo es tuyo.
REY: Hoy se abrirán las puertas de este salón oscuro. Ya terminó el juego. Ven ahora conmigo a la luz.
SUDARSHANA: Antes de salir deja que me postre a los pies de mi Señor en la oscuridad, de mi único. (...) Pero vino el pecado y destrozó tu esperanza. Y ahora es imposible pensar si quiera en que nos unamos.
REY: Con el tiempo será posible, Reina mía. Esta negrura total y desolada que hoy estremece tu alma de espanto, será un día tu consuelo y tu salvación.

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