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lunes, diciembre 22, 2008

El rey Lear en ocho fragmentos

(1) LOCO: Pues jamás ha habido mujer más bella que no haga muecas frente a un espejo.

(2) EDGAR: Cuando vemos a los que valen más que nosotros soportando nuestras penas, apenas pensamos que nuestras náuseas sean enemigas nuestras.

(3) EDGAR: El cambio latente es a partir de lo mejor: lo peor regresa a la risa. Bienvenido, pues, tú aire sin materia que abrazo: el miserable que has lanzado con tu soplo a lo peor, no debe nada a tus soplos.

(4) VIEJO: No podéis leer vuestro camino.
GLOUCESTER: No tengo camino, así que no necesito ojos; cuando veía tropecé. Muchas veces se ve que nuestros miedos nos dan demasiada seguridad y nuestros propios defectos resultan ser nuestras ventajas.

(5) ALBANIA: Temo tu carácter: la naturaleza que desprecia su origen no puede contenerse con certeza a sí misma. La rama que se desgaja y se separa de su sabia nutritiva, por fuerza ha de marchitarse y servir para uso mortal.
GONERIL: Basta, ese sermón es estúpido.

(6) ALBANIA: ¡Mírate a tí misma, demonio! La fealdad propia no resulta tan horrenda en el demonio como en la mujer.

(7) KENT: Ah, entonces esto le conmovió.
CABALLERO: No la movió a cólera; la paciencia y la pena lucharon a ver quién expresaba mejor su bondad.

(8) EDGAR: Pero su quebrantado corazón, ay, demasiado débil para soportar el choque, entre los dos extremos de la pasión, el dolor y el gozo, estalló sonriendo.

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