Feliz es sólo el hombre bien templado, Que del hoy se hace dueño indiscutido, Que al mañana increparle puede osado: «Extrema tu rigor, que hoy he vivido»
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miércoles, marzo 18, 2009
El yo dividido (11)
Como un milagro un nuevo acorde aparece para revelar algo antiguo que todavía no ha podido disolverse, algo diferente a sí mismo y obstinado en seguir siéndolo, y en seguida la danza embriagadora de un nuevo cambio que trae consigo un nuevo ver. Vuelvo lentamente al estado normal sin poder afirmar una palabra, descarriado y postrado. Son los únicos momentos en que me permiten salir del centro para dedicar todo mi interés, mirar, hablar, estar, al cuidado de los niños. Se me hace pasar por un profesor sustituto de primaria o un monitor de esquí. Todos los niños comparten una fuerza que me libera de opresión de la culpabilidad a la que me arrastra el tiempo. Me acerco a ellos como a algo sagrado y con solo unos minutos puedo olvidar las grietas que se abren como simas en mi interior. Existir sin el lastre del don de reconocer la cadena de las generacionies. La herida a la que sucumbo es incompatible con la ligereza de la vida de los niños.
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