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domingo, junio 28, 2009

¡Adiós, amigos!

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones, ni a los cíclopes,
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado,
si selecta es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias a aprender,
a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar ahí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, ya viejo, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindo tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

Constantino Petrou Cavafis, Ítaca.

Ya por fin colmé mi medida. Emprendo el viaje el próximo amanecer. Ojalá nuestras proas lleguen algún día a cruzarse; me alegraré mucho y os prometo que mis ojos seguirán vuestro rumbo hasta que el horizonte os oculte. ¡Adiós,amigos!

1 comentario:

Peter von Weiss dijo...

Que se cumplan tus deseos y encuentres lo que no esperas, y esperes lo que ningún mortal pueda darte.