¿No estás emparentado con todos los vivientes?
¿No te nutre la Parca, y va a servirte?
Avanza, por lo tanto, desarmado
por la vida; de nada tengas miedo.
Que todo lo que te ocurra sea para ti bendito
y en alegría trocado; pues, ¿qué podría ofenderte,
corazón, qué podrías encontrar
allá donde dirijas tu camino?
Porque desde que el canto se exhaló de los labios
mortales dando paz, piadoso en el dolor
y el gozo, su leyenda alegró el corazón
de los mortales, y así a nosotros, cantores
del pueblo, nos gustaba estar entre los vivos,
donde muchos se juntan, alegres, amistosos
y abiertos para todos; pues tal es
el dios del sol, antepasado nuestro,
que concede un día alegre a los pobres y ricos
y que en el fugaz tiempo a nosotros, efímeros,
nos mantiene cual niños,
sujetos por doradas andaderas.
Y cuando la hora llegue le aguarda, acogedor,
el pupúreo oleaje; ¡mira!, y la noble luz,
sabedora del cambio, se sumerge,
serena, en su sendero.
¡Perezca así también, cuando llegue su tiempo
y al espíritu nadie le niegue sus derechos,
y muera así algún día nuestro gozo,
tras una vida seria, de una tan bella muerte!
[El valor del poeta]
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