Seguidores

sábado, agosto 22, 2009

Otra poesía de verano

El sábado no sabía que
era sábado
porque Venus salió
con el mismo empeño
que otros días,
¿Cuántas veces
aquella súplica
que imploraste
para que el poderoso
te apartara de su vista
se hizo aquel día
un mal recuerdo
pues te tendió su brazo?
Y en su gesto
acarició angustias inhibidas
y condenas precipitadas,
te metió en una
nueva caja de muestras
sabiendo que no encajabas.
Y te reíste.
Y el cielo se rió contigo,
y no le dio razón
a tantas tardes,
pero musitó
la música que
no admite palabras
ni juicios, ni el recuerdo.
Así, con el pecho
cruzado del amor
de todo cuanto existe,
caminaste
como un hombre nuevo,
en un mundo nuevo
tan pesado como nubes,
tan ligero como estrellas,
y, sin necesidad de asentir,
cantabas algo nuevo
que no oíste nunca,
que no oirás nunca,
pero sabes que suena.

No hay comentarios: