El reino de la mañan
que te bendice
paciente.
Lo amables
que te parecen
los matrimonios
que empiezan a
no soportarse tras
diez días,
porque hay scooters
de adolescentes
que pasan
entre ellos
despreciando
el paso de cebra.
La brisa que adormece
una comida ligera,
sorprenderte
escuchando un telediario.
Las zancadillas del sol
cuando se pone
y hace resbalar
tu paso torpe
en la playa de piedras.
La noche te da generosa
el contento de
no tener que huir,
no hoy,
ni dormir hasta
que cuentes la última estrella,
lo blando que suena
un clavo en tu pecho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario