Fue Pompeyo, antes incluso que Don Marcelonio, el primero en fijar ésta lista de prioridades. Se van a publicar las memorias de Ted Kennedy, y según contaba El Periódico el pasado martes:
“Kennedy habla del dolor por la muerte de su hermanos John y Robert, de una voluntad de seguir adelante y desplazar la pena para no caer en la oscuridad y la depresión, de una infancia privilegiada pero también solitaria, de un primer matrimonio frustrado y del hallazgo del amor en su segunda esposa, Vicki. Admite excesos con mujeres y alcohol, pero critica también las mentiras de los tabloides. Por primera vez entra en detalle en su fe católica, reconociendo que una de sus guías fue el evangelio según San Mateo. Y renueva su declaración de amor al mar: «Navegar siempre ayudó a desplazar el vacío con la conciencia de una dirección, una conciencia de que hay un principio del viaje y un fin y ese principio y ese fin es parte del orden natural de las cosas».”
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