1
Tú eres la flor
la ternura que vino a salvar,
yo soy la espina mortal
que clava un viejo dolor.
(P. MILANÉS, La ternura que vino a salvar)
Todo lo que he hecho
ha sido mirar
después de tanto.
Estás más allá de mi
control
y por eso detesto
no poder hablar de ti.
De otro modo
habría sido
un programa sofisticado
y nada ha quedado.
Soy
un traficante
cobarde.
Todas las victorias
pactadas.
Nada nuevo cuando descubras,
estimes y desprecies.
Hoy celebro tu silencio,
mi decencia
dentro de los cálculos
normales,
rigurosamente estudiada.
Celebro las lágrimas
no vertidas,
tanta belleza
que ha pasado,
el modo
en que tus dedos
deshacían
el adiós.
Me someto
al tribunal
del tiempo.
Sé que he perdido.
Una paz acallada
con cenizas
y sangre coagulada.
Soy ese hombre
disecado
y unas cintas de video.
No m’estimis.
Viu.
Ets un llamp
latent.
Hi ha dolçor
i violència
que ha de nèixer.
Recorda que jo
vaig caminar sobre
els límits del teu rostre.
Vemos en un espejismo.
Sé cruel.
Todo lo salvaje
puede superarnos.
Lo establecido
está arraigado
bajo tus palabras.
Gánale suciamente
la partida:
no huyas.
Que valga
tu silencio.
No.
El amor es una
prórroga.
2
Voy a pensar
si no me miras
que estás enferma.
Tu sueño lo borra
la imagen
que encadena tu cuerpo.
Mi cuerpo espera
en las cenizas
un milagro.
Nunca será tu sueño.
Voy a pensar,
si no me miras,
que el amor
puede revivir
en otro lugar,
el mismo amor.
Interpreto mis pecados
la causa de la
distancia,
mi inocencia perdida,
y voy a no pensarte
para que seas libre.
Quan ahir
sabia que
m’estimaves
ja no sabia
què havia de fer.
Necesito que me digas
si tú te rompes
como yo,
el imán tiembla
en la presencia
del polo,
dime,
si a ti también
como a mí.
Voy a guardar
eso que siento
para que algo valga,
para que no seas
carne hollada,
una flor en primavera
tras el ataque voraz
de la abeja.
3
Lágrimas de imperdible
Tierna aspereza que esconde el clamor
por el abrazo que nunca te doy
(P. MILANÉS, Vaya niña grande)
Ante la imposibilidad
de símbolos convencionales
entre el miedo y el pudor
me regala un imperdible
de cuando reímos,
el brillo de aquel bar
sin tiempo,
la tensión inexpresada
y dispuesta
que costará lágrimas,
sus manos sobre mi camisa
abrochando
mi corazón a su carne
ausente, imposible.
Un recuerdo que
no quiere seguir siéndolo.
4
Ojalá se te acabe
la mirada curiosa,
la palabra graciosa,
la sonrisa perfecta,
dejes de tener la
raíz de mis deseos
y sus formas.
No poder tocarte.
Ni Silvio ni “Ojalá”
como coartada.
5
Tu mundo nunca
podrá ser el mío
aunque tú fueras mía.
Serías un fantasma
en una mansión antigua
confundida,
serías un bufón
como lo soy yo
en tu dominio.
¿Cuánto crees que
me es posible fingir
seriedad normal,
ocultar esa tristeza?
Las palabras nunca
iluminarán esta distancia.
Un milagro
del tipo
como el sol.
6
Yo no sería más que una etapa
de tu descubrir,
del mundo nuevo,
y no quiero ser medio;
ni explicarte lo que siento.
7
Deixa’m que desi
entre els meus somnis
les teves paraules
“t’estimo”
i la rosa dels
teus llabis
sobre els meus.
No vull més.
8
No quiero verte llorar.
Quiero asomarme
con la medida
que me des
a tu sima.
Si yo me pierdo
se marchitaría
la rosa frágil.
Quiero lo que digas.
Dame de beber
tus palabras.
No puedo con
tu gesto.
No quiero
una locura
compartida,
no esta.
9
Un genio maligno y su imnensa mano
me engañó
hasta perderme.
He vivido hasta los huesos
la mentira de fingirte
cuando no estabas.
Verte es el remedio
para no verte.
Verte distraída
calma mi sed
de tu vaso.
Estoy agrietado
de no poder
tocarte.
10
Tú no lo sabes:
un cometa
en la órbita celeste
presenció mi confusión
de palabras que
no podían decir
te quiero.
No podía
por todo eso,
esos consejos prudentes;
porque tú
nada decías.
Al tenerme
-mis palabras
eran tuyas-
fuiste amargamente
feliz.
Pero no te dije
mis cobardías.
Tú no hablaste.
Bebiste tu impotencia
en una taza pequeña.
11
Gemma en abril
da más luz que el sol
de abril.
12
Luego la vida te habrá de enseñar
con la belleza no es fácil andar
sin la certeza del bien y del mal.
(P. MILANÉS, Vaya niña grande)
Eres una vida frágil
desde donde nace,
puedes llorar tenazmente
y ocultarte,
tierna aspereza,
yo no puedo amar
tanta inocencia.
13
Sólo tu palabra
me dará consuelo.
¿No ves que tus gestos
me hacen un niño?
He de hacerte
de carne y de sangre,
he de hacerte
humana.
14
Cuando me muestre
ante ti
huirás.
¿No es tu afán
exótico
lo que te hace
temblar?
Sólo en la penumbra
te soy iluminado.
¿No sabes que
mi misterio
es llano?
15
Vives sin saberlo
en mis sueños.
Cuántas noches insomnes
has reinado en mi casa.
16
Ojalá tuviera mi vida.
Para dártela.
Ahora estoy poseído
y veo a intervalos
un final.
La línea de sombra.
Y si tras el cuello de botella
el corazón de las tinieblas..
La soledad, más aguda..
17
No et vull tenir
entre paraules.
Sé que hi ets,
allá,
baix el mateix
cel que jo.
18
Sellaré tu libro azul
con un beso en los labios.
Se abrirá el mundo nuestro
y el verano.
19
Tengo envidia de tus sábanas
que conocen tu calor
y tus desvelos.
Yo endulzaré tus cuidados
si me dejas.
Haces que vuelva a confiar.
Arrugas el tiempo.
Ya no sé de mí de antes.
20
Llevo tiempo soñando que
no te quiero perder.
(ROSANA, Te imagino)
No puedo dejar
de soñar,
niña grande.
Como te has vuelto
imposible
el mundo es sencillo ahora
para mí:
plano y en blanco y negro.
El problema será
cómo volver a creer
en algo,
cómo inventar movitos
para levantarme de la cama,
si el verano me trae
tu ilusión frustrada,
el desengaño,
o la mía.
21
Tengo miedo
porque estoy
bajo un hechizo.
¿En qué sitio
me desperataré?
22
Tu buscas apaciguar un estado
que te es imposible soportar: buscas
el mundo nuevo.
Yo sólo busco salvarme,
alquien por quien morir cada día,
alguien que me recoja
y me entierre.
23
Eres una música de fondo
inconfundible
que no puedo dejar de escuchar.
Cuando escribo
sólo me quejo.
Si supieras
lo difícil que es querer.
24
Sería más fácil
que me negaras.
Así es el abismo
al que me asomo.
25
No quiero conocer la verdad.
Quiero vivir lo que eres.
26
Esta tarde
mientras el cielo recogía su velo
el sol se ocultaba entre tu ropa.
Yo tuve que callar.
27
Hasta tu expresión
de seria,
el modo que te sientas
en cualquier escalera,
arpa de lágrimas,
me enloquece.
28
Te veo
y me entran ganas
de jugar
o bailar
fuera de los cánones.
Es lo mejor que
puedo hacer
y no fingir
que estoy dentro de mí.
29
Mejor
no te sientes
a la entrada.
Todos mis esfuerzos
por vivir este papel,
el que esperan,
se trastocan.
Y me apetece
tirarte piedrecitas
desde arriba
y esconderme
o bailar el sir-takhi
sobre la gran mesa
de reuniones,
de juntas y evaluaciones.
30
No has de explicar
por qué me parece
música
lo que haces,
lo que no haces;
lo que dices
y lo que no dices.
No necesitas
más justificación
que la flor
que encuentro
por el sendero.
Cómo se inclinaba
trémula
al capricho del viento.
31
Hoy he sabido
que tengo rivales
-así luces entre
estrellas-
que nunca sabrán decirte.
Los astros te han iluminado.
Sólo yo sé descifrarte.
32
Alguien exactamente
igual que tú.
33
Hay algo que no va bien.
Lo estoy sabiendo ahora.
Eres una espina
más profunda
de lo que esperaba.
Empiezas a sobrevivir
más allá de tu reino,
en mi mundo interpretado,
empiezas a doler
insistente
y sin orden.
Explícame por qué
se hacen de agua
mis ojos;
si es que no voy a poder
olvidarte.
34
Si supieras que
nadie ha podido
atarme la segunda vez.
El miedo que tengo
a romper con mis manazas
tus nubes,
tu firmamento.
35
¿Por qué esquivas mi mirar
si no quiero dañarte?
El amor quema
sólo a los cobardes.
36
He de contener mi furia
y las ganas de comerte
a dentelladas.
He de saber
de ti cuando
veas el mundo y
el rincón en que yazgo
encadenado.
37
So blue for you
So deep in love with you
So hard to say bye-bye
When you know how hard I’ve tried
I, I, I tried baby
(T. BRAXTON, Threre’s no me without you)
Por ti renuncié al respeto
que se me debe,
a Mozart y a la literatura.
No pienses que fue
una renuncia meritoria
porque no tuve opción.
Por ti,
a causa de ti,
viví fuera de mí,
y no tenía para vivir
más que el recuerdo
de unos ojos.
Ya sé
que no puedo esperar palabras.
No estoy acostumbrado
a la renuncia.
Sé de tu prudencia,
si quieres la llamo
miedo a lo que
no puede cumplirse.
Sé que algo muere
por marchito.
Yo escuché a mi pecho
y lo viste como si fuera
de cristal.
Tú no dijiste nada.
En otro mundo
tal vez.
¿Por qué confiar
en los sueños?
No sé por qué
me cuesta decir adiós.
No sé por qué
aún tengo la huella
de tus dedos en los míos.
38
Dime,
si lo hermoso
no quema,
por qué me dueles tanto.
39
¿Cómo voy a sorprenderme
del murmullo tembloroso del
trigo cuando es azotado por la lluvia?
¿Cómo voy sorprenderme
de ver llorar tus ojos
cuando lees a Virgilio?
¿Cómo voy a sorprenderme
si mi soledad sagrada
es ahora violenta y opresora?
Estás tan lejana.
40
No es sólo su dulzura.
41
Vaya niña pequeña
Te ha bastado saber
que te pretendía
violentamente
para dejar de brillar
ante mí.
Primero me negaste la palabra.
Ahora nisiquiera puedo descansar
mi ansiedad en tus ojos.
Ya nunca estás distraída.
41
Por qué habría de desear
que fueras dócil
a mi capricho,
si todavía no sé
lo que quieres,
si no sé
si quieres.
42
Una vez creí que eras
un sueño.
Ahora eres tú misma
la que me despiertas.
43
Deberías saber que el dominio de la vergüenza va más allá del pudor o el sentido del ridículo. Yo no puedo saber si te atenaza el rubor de tí misma o el desprecio reprimido. No hemos dado tiempo al desamor. A lo peor ya has hecho el experimento de nosotros en tu mente: un desengaño virtual. Sin contármelo no sé qué papeles se han trastocado en escena mientras no estaba. Mi guión se ha traspapelado. Pensaba que todavía era primavera.
44
Quisiera que pensar en tí
no doliera tanto.
Soy capaz de olvidar.
Llegarás a ser otra cicatriz.
Cuando sangre si estoy solo
me lameré como un perro
hasta que cure.
45
Podría ser que el astuto hado
me haya engañado a mí solamente.
Entonces entendería
cuánto te he molestado.
No temas,
lo que incomoda no puede soportar
la autoconciencia.
Desaparece por sí solo.
46
No te preocupes por mí.
Todavía tengo algunos amigos y el mar,
las tardes de verano
y a Mozart.
47
Hoy he domado tu ausencia.
Mañana a primera hora
cuando te vea sentada
intentaré un gesto
que recuerde mi hazaña
y me vencerás.
Ante ti estoy inerme.
48
Hazme un sitio
en tu olvido.
Así podré marcharme
sin que veas
lo feo que soy
cuando lloro.
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