Seguidores

miércoles, noviembre 11, 2009

Lamentables poemas de amor

1

Tú eres la flor

la ternura que vino a salvar,

yo soy la espina mortal

que clava un viejo dolor.

(P. MILANÉS, La ternura que vino a salvar)

Todo lo que he hecho

ha sido mirar

después de tanto.

Estás más allá de mi

control

y por eso detesto

no poder hablar de ti.

De otro modo

habría sido

un programa sofisticado

y nada ha quedado.

Soy

un traficante

cobarde.

Todas las victorias

pactadas.

Nada nuevo cuando descubras,

estimes y desprecies.

Hoy celebro tu silencio,

mi decencia

dentro de los cálculos

normales,

rigurosamente estudiada.

Celebro las lágrimas

no vertidas,

tanta belleza

que ha pasado,

el modo

en que tus dedos

deshacían

el adiós.

Me someto

al tribunal

del tiempo.

Sé que he perdido.

Una paz acallada

con cenizas

y sangre coagulada.

Soy ese hombre

disecado

y unas cintas de video.

No m’estimis.

Viu.

Ets un llamp

latent.

Hi ha dolçor

i violència

que ha de nèixer.

Recorda que jo

vaig caminar sobre

els límits del teu rostre.

Vemos en un espejismo.

Sé cruel.

Todo lo salvaje

puede superarnos.

Lo establecido

está arraigado

bajo tus palabras.

Gánale suciamente

la partida:

no huyas.

Que valga

tu silencio.

No.

El amor es una

prórroga.

2

Voy a pensar

si no me miras

que estás enferma.

Tu sueño lo borra

la imagen

que encadena tu cuerpo.

Mi cuerpo espera

en las cenizas

un milagro.

Nunca será tu sueño.

Voy a pensar,

si no me miras,

que el amor

puede revivir

en otro lugar,

el mismo amor.

Interpreto mis pecados

la causa de la

distancia,

mi inocencia perdida,

y voy a no pensarte

para que seas libre.

Quan ahir

sabia que

m’estimaves

ja no sabia

què havia de fer.

Necesito que me digas

si tú te rompes

como yo,

el imán tiembla

en la presencia

del polo,

dime,

si a ti también

como a mí.

Voy a guardar

eso que siento

para que algo valga,

para que no seas

carne hollada,

una flor en primavera

tras el ataque voraz

de la abeja.

3

Lágrimas de imperdible

Tierna aspereza que esconde el clamor

por el abrazo que nunca te doy

(P. MILANÉS, Vaya niña grande)

Ante la imposibilidad

de símbolos convencionales

entre el miedo y el pudor

me regala un imperdible

de cuando reímos,

el brillo de aquel bar

sin tiempo,

la tensión inexpresada

y dispuesta

que costará lágrimas,

sus manos sobre mi camisa

abrochando

mi corazón a su carne

ausente, imposible.

Un recuerdo que

no quiere seguir siéndolo.

4

Ojalá se te acabe

la mirada curiosa,

la palabra graciosa,

la sonrisa perfecta,

dejes de tener la

raíz de mis deseos

y sus formas.

No poder tocarte.

Ni Silvio ni “Ojalá”

como coartada.

5

Tu mundo nunca

podrá ser el mío

aunque tú fueras mía.

Serías un fantasma

en una mansión antigua

confundida,

serías un bufón

como lo soy yo

en tu dominio.

¿Cuánto crees que

me es posible fingir

seriedad normal,

ocultar esa tristeza?

Las palabras nunca

iluminarán esta distancia.

Un milagro

del tipo

como el sol.

6

Yo no sería más que una etapa

de tu descubrir,

del mundo nuevo,

y no quiero ser medio;

ni explicarte lo que siento.

7

Deixa’m que desi

entre els meus somnis

les teves paraules

“t’estimo”

i la rosa dels

teus llabis

sobre els meus.

No vull més.

8

No quiero verte llorar.

Quiero asomarme

con la medida

que me des

a tu sima.

Si yo me pierdo

se marchitaría

la rosa frágil.

Quiero lo que digas.

Dame de beber

tus palabras.

No puedo con

tu gesto.

No quiero

una locura

compartida,

no esta.

9

Un genio maligno y su imnensa mano

me engañó

hasta perderme.

He vivido hasta los huesos

la mentira de fingirte

cuando no estabas.

Verte es el remedio

para no verte.

Verte distraída

calma mi sed

de tu vaso.

Estoy agrietado

de no poder

tocarte.

10

Tú no lo sabes:

un cometa

en la órbita celeste

presenció mi confusión

de palabras que

no podían decir

te quiero.

No podía

por todo eso,

esos consejos prudentes;

porque tú

nada decías.

Al tenerme

-mis palabras

eran tuyas-

fuiste amargamente

feliz.

Pero no te dije

mis cobardías.

Tú no hablaste.

Bebiste tu impotencia

en una taza pequeña.

11

Gemma en abril

da más luz que el sol

de abril.

12

Luego la vida te habrá de enseñar

con la belleza no es fácil andar

sin la certeza del bien y del mal.

(P. MILANÉS, Vaya niña grande)

Eres una vida frágil

desde donde nace,

puedes llorar tenazmente

y ocultarte,

tierna aspereza,

yo no puedo amar

tanta inocencia.

13

Sólo tu palabra

me dará consuelo.

¿No ves que tus gestos

me hacen un niño?

He de hacerte

de carne y de sangre,

he de hacerte

humana.

14

Cuando me muestre

ante ti

huirás.

¿No es tu afán

exótico

lo que te hace

temblar?

Sólo en la penumbra

te soy iluminado.

¿No sabes que

mi misterio

es llano?

15

Vives sin saberlo

en mis sueños.

Cuántas noches insomnes

has reinado en mi casa.

16

Ojalá tuviera mi vida.

Para dártela.

Ahora estoy poseído

y veo a intervalos

un final.

La línea de sombra.

Y si tras el cuello de botella

el corazón de las tinieblas..

La soledad, más aguda..

17

No et vull tenir

entre paraules.

Sé que hi ets,

allá,

baix el mateix

cel que jo.

18

Sellaré tu libro azul

con un beso en los labios.

Se abrirá el mundo nuestro

y el verano.

19

Tengo envidia de tus sábanas

que conocen tu calor

y tus desvelos.

Yo endulzaré tus cuidados

si me dejas.

Haces que vuelva a confiar.

Arrugas el tiempo.

Ya no sé de mí de antes.

20

Llevo tiempo soñando que

no te quiero perder.

(ROSANA, Te imagino)

No puedo dejar

de soñar,

niña grande.

Como te has vuelto

imposible

el mundo es sencillo ahora

para mí:

plano y en blanco y negro.

El problema será

cómo volver a creer

en algo,

cómo inventar movitos

para levantarme de la cama,

si el verano me trae

tu ilusión frustrada,

el desengaño,

o la mía.

21

Tengo miedo

porque estoy

bajo un hechizo.

¿En qué sitio

me desperataré?

22

Tu buscas apaciguar un estado

que te es imposible soportar: buscas

el mundo nuevo.

Yo sólo busco salvarme,

alquien por quien morir cada día,

alguien que me recoja

y me entierre.

23

Eres una música de fondo

inconfundible

que no puedo dejar de escuchar.

Cuando escribo

sólo me quejo.

Si supieras

lo difícil que es querer.

24

Sería más fácil

que me negaras.

Así es el abismo

al que me asomo.

25

No quiero conocer la verdad.

Quiero vivir lo que eres.

26

Esta tarde

mientras el cielo recogía su velo

el sol se ocultaba entre tu ropa.

Yo tuve que callar.

27

Hasta tu expresión

de seria,

el modo que te sientas

en cualquier escalera,

arpa de lágrimas,

me enloquece.

28

Te veo

y me entran ganas

de jugar

o bailar

fuera de los cánones.

Es lo mejor que

puedo hacer

y no fingir

que estoy dentro de mí.

29

Mejor

no te sientes

a la entrada.

Todos mis esfuerzos

por vivir este papel,

el que esperan,

se trastocan.

Y me apetece

tirarte piedrecitas

desde arriba

y esconderme

o bailar el sir-takhi

sobre la gran mesa

de reuniones,

de juntas y evaluaciones.

30

No has de explicar

por qué me parece

música

lo que haces,

lo que no haces;

lo que dices

y lo que no dices.

No necesitas

más justificación

que la flor

que encuentro

por el sendero.

Cómo se inclinaba

trémula

al capricho del viento.

31

Hoy he sabido

que tengo rivales

-así luces entre

estrellas-

que nunca sabrán decirte.

Los astros te han iluminado.

Sólo yo sé descifrarte.

32

Alguien exactamente

igual que tú.

33

Hay algo que no va bien.

Lo estoy sabiendo ahora.

Eres una espina

más profunda

de lo que esperaba.

Empiezas a sobrevivir

más allá de tu reino,

en mi mundo interpretado,

empiezas a doler

insistente

y sin orden.

Explícame por qué

se hacen de agua

mis ojos;

si es que no voy a poder

olvidarte.

34

Si supieras que

nadie ha podido

atarme la segunda vez.

El miedo que tengo

a romper con mis manazas

tus nubes,

tu firmamento.

35

¿Por qué esquivas mi mirar

si no quiero dañarte?

El amor quema

sólo a los cobardes.

36

He de contener mi furia

y las ganas de comerte

a dentelladas.

He de saber

de ti cuando

veas el mundo y

el rincón en que yazgo

encadenado.

37

So blue for you

So deep in love with you

So hard to say bye-bye

When you know how hard I’ve tried

I, I, I tried baby

(T. BRAXTON, Threre’s no me without you)

Por ti renuncié al respeto

que se me debe,

a Mozart y a la literatura.

No pienses que fue

una renuncia meritoria

porque no tuve opción.

Por ti,

a causa de ti,

viví fuera de mí,

y no tenía para vivir

más que el recuerdo

de unos ojos.

Ya sé

que no puedo esperar palabras.

No estoy acostumbrado

a la renuncia.

Sé de tu prudencia,

si quieres la llamo

miedo a lo que

no puede cumplirse.

Sé que algo muere

por marchito.

Yo escuché a mi pecho

y lo viste como si fuera

de cristal.

Tú no dijiste nada.

En otro mundo

tal vez.

¿Por qué confiar

en los sueños?

No sé por qué

me cuesta decir adiós.

No sé por qué

aún tengo la huella

de tus dedos en los míos.

38

Dime,

si lo hermoso

no quema,

por qué me dueles tanto.

39

¿Cómo voy a sorprenderme

del murmullo tembloroso del

trigo cuando es azotado por la lluvia?

¿Cómo voy sorprenderme

de ver llorar tus ojos

cuando lees a Virgilio?

¿Cómo voy a sorprenderme

si mi soledad sagrada

es ahora violenta y opresora?

Estás tan lejana.

40

No es sólo su dulzura.

41

Vaya niña pequeña

Te ha bastado saber

que te pretendía

violentamente

para dejar de brillar

ante mí.

Primero me negaste la palabra.

Ahora nisiquiera puedo descansar

mi ansiedad en tus ojos.

Ya nunca estás distraída.

41

Por qué habría de desear

que fueras dócil

a mi capricho,

si todavía no sé

lo que quieres,

si no sé

si quieres.

42

Una vez creí que eras

un sueño.

Ahora eres tú misma

la que me despiertas.

43

Deberías saber que el dominio de la vergüenza va más allá del pudor o el sentido del ridículo. Yo no puedo saber si te atenaza el rubor de tí misma o el desprecio reprimido. No hemos dado tiempo al desamor. A lo peor ya has hecho el experimento de nosotros en tu mente: un desengaño virtual. Sin contármelo no sé qué papeles se han trastocado en escena mientras no estaba. Mi guión se ha traspapelado. Pensaba que todavía era primavera.

44

Quisiera que pensar en tí

no doliera tanto.

Soy capaz de olvidar.

Llegarás a ser otra cicatriz.

Cuando sangre si estoy solo

me lameré como un perro

hasta que cure.

45

Podría ser que el astuto hado

me haya engañado a mí solamente.

Entonces entendería

cuánto te he molestado.

No temas,

lo que incomoda no puede soportar

la autoconciencia.

Desaparece por sí solo.

46

No te preocupes por mí.

Todavía tengo algunos amigos y el mar,

las tardes de verano

y a Mozart.

47

Hoy he domado tu ausencia.

Mañana a primera hora

cuando te vea sentada

intentaré un gesto

que recuerde mi hazaña

y me vencerás.

Ante ti estoy inerme.

48

Hazme un sitio

en tu olvido.

Así podré marcharme

sin que veas

lo feo que soy

cuando lloro.

No hay comentarios: