En todo caso es cierto que el hombre necesita de Dios, pero lo necesita como aquel que vive en una felicidad autosuficiente, que no tiene necesidad del hombre y cuyo amor creador procede de una abundancia y no de una carencia o de una necesidad de complemento. Naturalmente no podemos escapar del principio antropológico, y con ello, funcional, cayendo en la ingenuidad merced a un salto mortal, pero podemos ver que ese princpio se anula a sí mismo cuando se habla seriamente de Dios: porque aquí "la función" reside en no ser definido por la función, es decir, en no ser intercambiable y la "necesidad" es necesidad de algo que no determinable como correlato de necesidades.
Entre "las historias del señor Kenner" de Bertolt Brecht se encuentra la siguiente: "Alguien preguntó al señor Kenner si existía Dios. El señor Kenner dijo: te aconsejo reflexionar si tu comportamiento cambiaría según la respuesta a esa pregunta. Si no cambiase, podemos abandonar la pregunta. Si, en cambio, cambiase, entonces puedo ayudarte diciendo solamente que tú ya te has decidido: tú necesitas a Dios". Aquí la idea de Dios es considerada de un modo totalmente coherente como funcional. O el hombre es alguien que -siempre por alguna razón- necesita a Dios. Entonces se le debe dar lo que necesita. Pero a la vez uno debe esforzarse en poner remedio a a la enfermedad de la necesidad de Dios, tal es el pensamiento que subyace. Pero, por otra parte, ¿y si Dios existe realmente? Entonces, por el contrario, todo podría depender para el hombre de que él tenga ganas de comer. La cuestión de si el hombre necesita o no necesita a Dios, en última instancia, no puede resolverse antropológicamente y la pregunta de si Dios existe o no, no puede constestarse partiendo de las necesidades del hombre, sino al revés: si Dios existe entonces solo depende de Dios determinar qué es lo que necesita de verdad el hombre. El hecho de que Dios, en lo que respecta a su función, se haya quedado sin función debido a la creación de equivalentes en la sociedad moderna, permite preguntar de nuevo ¿qué significa la palabra "Dios"? Y la respuesta de Dios a Moisés que se remite a la soberanía de su propia voluntad de mostrarse como El mismo, adquiere un nuevo brillo. Podría describirse la zarza ardiente, desde la que Dios habló a Moisés, como un happening divino. Digo esto porque me parece que muchas formas de expresión de la joven generación nacen de la búsqueda de una salida a la integridad de todo un conjunto de funciones, en el que todas son manipuladas por todas, y nada es ya algo en sí mismo. El happening es un intento de la liturgia secular en un momento en que algunos teólogos lo hacen todo para ajustar funcionalmente la liturgia a las así llamadas necesidades de la sociedad y que no corresponden en absoluto a las más elementales necesidades de la juventud. Pero todos los intentos de evasión que buscan un sentido que no sean solamente relativos al sistema, desembocan de algún modo en el mismo sistema, sea por medio de la comercialización, sea a través de la politización. No existe un equivalente para el mostrarse de Dios. Pero ¿qué quiere decir esto: "Dios"?
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