"Luego que contra la vida presente
de los ruines mortales, me mostró
la verdad quien mi mente emparaísa,
cual la llama de un hacha en un espejo
ve quien por ella por detrás se alumbra,
antes de que la vea o imagine,
y atrás se vuelve para ver si el vidrio
le dice la verdad, y ve que casa
con ella cual la música su texto"
[DANTE, La divina Comedia, Paraíso XXVIII, 1-9]
"¡Oh, divino esplendor por quien yo vi
el alto triunfo del reino veraz,
ayúdame a decir cómo lo ve!
[...]
Mi vista ni en lo ancho ni en lo alto
desfallecía, comprendiéndolo todo
el cuánto y cómo de aquella alegría"
[Paraíso XXX, 97-99, 118-120].
Pero mis alas no eran para ello:
si en mi mente no hubiera golpeado
un fulgor que sus ansias satisfizo.
Faltan fuerzas a la alta fantasía;
mas ya mi voluntad y mi deseo
giraban como ruedas que impulsaba
aquel que mueve el sol y las estrellas"
[Paraíso XXXIII, 139-145].
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