Hoy, más o menos a las 9, aprendí que no pasa nada si me vuelvo a acostar.
Más o menos a las 9:45, que debo mirar el precio de los cartuchos antes de comprar una fotocopiadora.
Más o menos a las 10:20, que cuando hay mucho amor o mucho odio no se puede juzgar.
Más o menos a las 11, que cuando usas el taladro hay que cambiar a la posición “percutor” si intentas hacer un agujerito en los azulejos del baño. Que existe la posición “percutor”. Que cuando haces un agujerito en la baldosa e intentas hacer otro cerquita, éstos tienden indefectiblemente a unirse.
Más o menos a las 12, que a O. no le importa que la acribille a sms y emails, que no se cansa.
Más o menos a las 13:05, que el laboratorio de criminología de Houston actúo de manera negligente e incompetente durante diez años, que acabó convirtiéndose en una instancia de confirmación rutinaria de las teorías de la policía y de la fiscalía, ufff.
Más o menos a las 13:30, que la cerveza Steinburg se congela enseguida.
Más o menos a las 14:15, que la película favorita de Moe es Alicia en el país de las pornopesadillas.
Más o menos a las 15:30, que los helechos aguantan sin agua, pero que todo tiene un límite.
Más o menos a las 17, que The Pacific ya está completa en seriesyonkis.
Más o menos a las 19, que si pica hay que rascarse. Siempre.
Más o menos a las 20:20, que la cerveza Steinburg no se descongela así como así.
Más o menos a las 20:45, que a estas alturas no debería preocuparme de ciertas cosas. Que si llama M. y dice que llama por llamar es porque llama por llamar.
Más o menos a las 21:30, que estar en la cama temprano es un privilegio. Que de ciertas cosas jamás me cansaré. Que no pasa nada si el 95 por ciento del tiempo estoy confundido. Que me apetece escucharla otra vez. Que qué coño, que todo está bien.
1 comentario:
21:35 ¡ Casí me olvido de increpar al mañana !: extrema tú rigor, que hoy he vivido
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